Todo se dio en el marco de la informalidad. Tinelli llegó a las 13:30 a la AFA y ocupó su despacho, enfrente al de Segura, tal como él pidió el primer día que recorrió el edificio de Viamonte junto al histórico dirigente, en lo que fue el último encuentro entre ambos. Vio la puerta de la oficina abierta, pidió permiso y entró. En un tono cordial, evitaron hablar de lo caliente: no expusieron posturas sobre el futuro de las elecciones en el órgano, sino que tocaron temas sencillos.
Si bien el ex presidente de Argentinos Juniors brindó una la conferencia de prensa el martes pasado, tanto él como el animador evitaron confrontar mediáticamente entre ellos: lo hicieron distintos allegados de sus respectivos sectores.
Fue el primero de varios cruces casuales que se empezarán a dar habitualmente. Tinelli sostiene su intención de desembarcar lentamente en Viamonte y hoy dio otra muestra de su estrategia. Por algo rechazó el despacho que le ofrecieron en el sexto piso y pidió uno en el tercero. Tener su oficina enfrentada a la de su opositor le da la posibilidad de cruzárselo permanentemente y resolver algunas cuestiones en algo más íntimo que la "mesa de trabajo".
Mientras tanto, la unanimidad, esa que pregonó la AFA durante más de 35 años, todavía está en un horizonte que parece cada vez más lejano.
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