Tres a cero. Paliza. Sorpresa. Felicidad de un lado y angustia del otro. Y aunque el Millonario encontró en el descuento de Sergio Berti una dosis de alivio y de esperanza antes de que finalizara el primer tiempo , la expulsión de Eduardo Berizzo, a los 3 minutos de la segunda parte, renovó el ambiente de pesimismo entre los hinchas riverplatenses. Promediando esa etapa, Javier Castrilli mostró otra tarjeta roja (a Martínez), aunque el destino del partido parecía sellado. Con River en una búsqueda tan comprensible como desordenada, la chance de que su rival le diera el tiro de gracia estuvo latente varias veces, pero las contras visitantes no apretaron el gatillo. Sí lo hizo Facundo Villalba, ya sobre la media hora, y además de poner a su equipo a tiro de la igualdad, encendió una caldera en el Monumental. River ya estaba decidido a ofrecer todo el sacrificio posible en procura del empate. Lo tuvo el propio Villalba, pero el travesaño se lo negó. Y enseguida llegó el estallido: Berti ejecutó un tiro de esquina desde la izquierda, Guzmán dudó y Celso Ayala convirtió de cabeza. Si bien quedaba muy poco tiempo por delante, la nafta a River casi le alcanza para ganar, sobre todo con un remate de Leonel Gancedo que se perdió por encima del travesaño.