Al príncipe
Ali al bin Hussein no le dará el tiempo. El reloj es su peor enemigo. A pesar del
escándalo mundial que estalló en la FIFA,
Joseph Blatter tiene las fichas contadas y ordenadas para
conseguir su quinto mandato al frente del ente organizador del fútbol mundial. Los apoyos de
Asia y África, dos de las confederaciones que aportan más votos, fieles a todo el crecimiento que les permitió el suizo, serán
clave para conseguir la reelección.
La cuestión es simple.
Hay 209 federaciones afiliadas. Los países van desde Brasil, Inglaterra y Argentina hasta Fiyi, Tulcas y Calcos, y Comoras. Los votos de cada uno de ellos valen igual. Es decir: el papel que escriba
Luis Segura, representante de una asociación dos veces campeona del mundo, vale igual que nombre que elija
Tourqui Salim, presidente de la Federacion Conmoratiana de Fútbol, cuya selección se ubica 185 en el ranking que arma FIFA.
Es el mismo modelo que aplicó Grondona en AFA: equivaler los votos del ascenso con los de
River y
Boca para perpetuarse en el poder.