Es inútil especular acerca de quién llega mejor. Remanido recurso que, como dijimos, la realidad no contempla al igual que los favoritismos. Objetivamente, River es más que Boca individual y colectivamente. La tabla no miente en tal sentido. Pero a su vez, Boca cuenta con algunos argumentos que pueden volcar la balanza en su favor. Técnicos y tácticos. Esto dicho amén del estado del terreno que juego que presente hoy el Monumental. River hace correr a todos sus rivales, los desgasta primero presionando y luego moviendo el balón dentro de un más amplio sentido ofensivo, donde mete miedo por su calidad y sus variantes. Boca en apariencias, no tiene demasiado material de contención en proporción al de apertura en ataque, pero nadie puede asegurar que River haga valer su mayor volumen de juego.
El factor arbitraje también cuenta y es materia de análisis. Mauro Vigliano dirigirá su primer Superclásico en un lapso de su carrera no tan nítido, no tan claro. Como árbitro internacional, tiene que ser tenido en consideración y de hecho, eso sucedió en el ámbito de la AFA. Pero no es de lo más indicado para esta ocasión, estando a disposición nombres como los de Néstor Pitana, Diego Abal y Germán Delfino. Su performance también nos invitará a la crítica que esperemos sea positiva.
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