Criticado muchas veces, el Ciclón tiene la segunda valla menos vencida, solidez que supo encontrar el Patón Bauza para armar el equipo que hoy es puntero y sacarle brillo a su chapa de candidato
En silencio, mientras el mundo futbolero se ocupaba de hablar de otras cosas como, por ejemplo, los resabios de los superclásicos entre River y Boca por el torneo o por la Copa Libertadores, San Lorenzo se fue trepando a la punta del campeonato hasta quedar, nuevamente, primero en soledad.

Mezquino para muchos y pragmático para otros, este Ciclón moldeado por el Patón Bauza a su imagen y semejanza mira a todos los demás desde los más alto. Con la segunda valla menos vencida (con un gol más que Racing) y con la segunda marca más goleadora (tres menos que River) los argumentos del CASLA para comandar las posiciones, seguramente, van más allá de la ayuda celestial que pueda rogar en su nombre el Papa Francisco, su hincha más reconocido en el mundo.

Después de mucho tiempo, por fin, Bauza consiguió darle a su San Lorenzo la solidez defensiva que tantas palabras de explicación le insumieron en cada conferencia de prensa, enfrentando las críticas que recibía. Más allá del paladar futbolístico de cada uno, no siempre se puede contentar a todos, está claro que quedar cara a cara con el Cóndor Torrico no es fácil.

Y ahí radica, tal vez, la mayor virtud del equipo azulgrana. Pero también es verdad que para alcanzar esa robustez en los alrededores y adentro de su propia área la manta, muchas veces le queda corta. Es decir que de tanto ocuparse en proteger su propio arco, le cuesta llegar al de enfrente con asiduidad.

¿Pero cómo es eso?¿No es que San Lorenzo tiene una de las dos delanteras más goleadoras? Si, es cierto. Pero eso es gracias a la efectividad que han mostrado sus jugadores en el últimos partidos. Lógicamente, ese también es un mérito. Pero en este caso individual y no tanto del funcionamiento del esquema elegido por el DT. Por ende, los reproches con los que sus acusadores le suelen caer a Bauza van dirigidos a su escasa vocación de arriesgar en función de la postura conservadora que profesa su equipo. La muestra de esto es como los santos le ganaron a Quilmes, con dos goles en tres llegadas .

De todas maneras, casi arribando a la mitad del campeonato, con su estilo de juego como bandera para repeler las críticas, Edgardo Bauza le está empezando a sacar brillo a la chapa de candidato de su San Lorenzo. Eso sí, en silencio.

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