Sin acusar ningún resentimiento y poniendo siempre en foco una envidiable convicción futbolística, el entrenador relata experiencias, evoca los campeonatos que ganó, las cicatrices que le dejaron algunas caídas muy recordadas y define a Bielsa, Maradona y Messi

Cuenta José Yudica a sus 84 años (acompañado por su esposa Antonia, a la que conoció en 1953) que tomar mate y patear una pelota continúa formando parte de algo que le sigue dando “placer”. Y que esos “pequeños placeres” no los va a abandonar nunca.

“Sería imperdonable”, nos dice desde su casa en Banfield, después de salir a hacer las compras con Antonia y confesar que “la máscara (hace referencia al barbijo) es “muy incómoda”, aunque necesaria en estos tiempos de emergencia sanitaria.

-¿Le sigue pegando de zurda a la pelota?

-De zurda y de derecha, aunque más de zurda. En el lindo fondo que tengo, todos los días me divierto un rato entrándole a la pelota. En general, yo era un puntero peligroso. Y con bastante gol cuando podía meter la diagonal.

-No lo ignoramos, José. Y sabemos que recorrió un largo y estupendo camino como jugador y después como entrenador saliendo campeón con Quilmes, Argentinos y Newell’s.

-No me puedo quejar. Me fue bien. Jugando y dirigiendo. Eso sí: siempre respetando una línea y estilo de fútbol. Una manera de jugar al fútbol. Lo que me genera orgullo es que nunca me traicioné. Ni quise ganar partidos o títulos haciendo lo que no sentía. Eso conmigo nunca tuvo cabida.

-Recuerdo que en aquella final Intercontinental del 85 en la que Argentinos cae en definición por penales ante la Juventus de Michel Platini, desde la vereda del resultadismo le reclamaron que estando 2-1 arriba a un cuarto de hora del final tendría que haber montado un esquema más especulativo.

-Los que pensaban eso, no me conocían. Argentinos tenía un verdadero equipazo. No entraba en mi cabeza especular. Porque si Argentinos llegó hasta ahí es porque fue al frente en todos lados. No por jugar un fútbol conservador.

-¿No lo doblegó ningún dolor o frustración por no consagrase campeón del mundo?

-Quizás me quedó una espina clavada por no vencer a la Juventus y salir campeón del mundo en Japón. Pero no porque no haya tirado al equipo atrás con una ventaja de dos a uno. En el fútbol todo está fuera de control hasta último momento. Argentinos jugó muy bien. Juventus también. En los penales ganaron ellos. ¿Y qué pasa con eso? No me cambia mi manera de pensar. No tengo dudas. Especular nunca fue lo mío. Nunca. Así gané y perdí, con toda la tristeza que significó perder aquella final. En los vestuarios, estábamos muertos. Pero aunque parezca mentira, enteros.

-¿Antes del partido no les despertaba temor futbolístico enfrentarse con uno de los equipos más poderosos de Europa?

-No, para nada. Nosotros no pensábamos en la Juve. Sabíamos la calidad que tenía ese equipo y el nivel de sus jugadores, empezando por Platini. Pero la verdad es que Argentinos pensaba sobre todo en Argentinos. En el fútbol de Argentinos. Y lo demostró en la cancha sin miedos de ninguna naturaleza. El fútbol con miedo no forma parte de mi historia. No está dentro mío. Debe ser por eso que siempre me gustó Menotti.

-El fútbol que pregona el Flaco Menotti.

-Sí, claro. Ese fútbol. Nunca apunté para otro lado. La Selección que dirigió y sus equipos jugaban el fútbol que yo quería. Un fútbol de ataque. Y por supuesto me identifiqué con sus ideas. Aunque nunca copié a nadie.

-De los equipos campeones que condujo, ¿cuál de ellos lo representó mejor?

-Tanto Quilmes, Argentinos como Newell’s me representaron muy bien. Jugaban como yo quería que jugaran, más allá de los triunfos o las derrotas.

-Argentinos fue el que llegó más lejos. Salió campeón de la Copa Libertadores.

-Está bien. Pero Quilmes y Newell’s en campeonatos largos tuvieron todo lo que los buenos equipos tienen que mostrar.

-Newell’s en el 88 fue finalista de la Copa Libertadores. Ganó 1-0 de local y fue vapuleado con un 3-0 ante Nacional en el Centenario. Esa caída instaló muchísimas versiones. La gran sospecha del ambiente es que Nacional habría usado nafta de avión.

-Nos ganaron bien. Tuvieron una muy buena noche. No puedo pensar otra cosa porque si no uno se vuelve loco.

-¿Nada más? También se comentó que antes del partido ustedes la pasaron muy mal en los vestuarios cuando fueron amenazados y agredidos varios jugadores de Newell’s.

-No es cierto. Yo no vi nada de todo lo que se dijo. Esa noche Nacional nos superó claramente, aunque el árbitro (el brasileño Arnaldo Coelho) tendría que haber sido más severo con ellos.

-En su tránsito como entrenador de Newell’s, conoció muy bien a Marcelo Bielsa. ¿Cómo era?

-Una máquina de preguntar. No paraba de preguntar. Quería saber hasta lo que él ya sabía.

-Esa anécdota que nos contó hace unos años respecto a que Bielsa estaba escondido detrás de un armario mientras usted le daba una charla técnica al equipo, ¿lo sorprendió o lo tomó con naturalidad?

-Me sorprendió. Descubrirlo detrás de un armario escuchando lo que yo le decía al plantel no es una cosa de todos los días. Le dije qué estaba haciendo ahí. Pero ni me acuerdo su respuesta.

-Precisamente en esa charla que mantuvimos hace unos años, me comentó que por aquellos momentos no sabía si “Bielsa era boludo o se hacía el boludo”.

-Son cosas que uno piensa en determinadas ocasiones. No con el ánimo de perjudicar a nadie. En el fútbol se dicen muchas cosas. Y hay que entenderlas. Lo que quedó claro con el paso del tiempo es que Bielsa fue demostrando una gran capacidad y liderazgo para ponerse al frente de cualquier plantel. Y esto nadie lo ignora.

-Otra de las cosas que nadie ignora es que Maradona y Messi supieron vestir la camiseta de Newell’s, aunque Leo lo haya hecho solo en inferiores. Ahora, con el pescado vendido, ¿hay algo que une a Diego y a Leo?

-La calidad. La inteligencia. Para mí no se sacan ventajas. Diego hacía todo bien dentro de una cancha. Y Messi hace todo bien dentro de una cancha.

-¿Encontraría Messi más dificultades en el fútbol argentino que en Europa?

-Sí, seguro. En el fútbol argentino se juega feo, pero es muy difícil. Se pega mucho. Hay mucha mala intención. Demasiada mala intención. Se pega para lastimar. En Europa, no. El fútbol no es para que alguien se haga el guapo. Es para los que saben jugar. Messi es un distinto. Muy distinto. Pero en la Argentina se encontraría con un fútbol violento.

-Lo que de aquí en adelante va a unir al fútbol de aquí y de Europa será jugar sin público en el marco del coronavirus. ¿Qué le parece?

-¿Qué me parece? Un desastre. Jugar al fútbol sin gente en las canchas es un desastre. ¿A quién le puede gustar? A nadie. Ni a los jugadores. Es de una frialdad terrible. Pero bueno, si no queda otra…

-Como espectador del fútbol, ¿qué equipo lo entusiasma?

-River. Juega bien este River de Gallardo. Es el mejor equipo de la Argentina. El fútbol que practica River es el fútbol que me gusta ver. No quiero otro fútbol.

-¿Aunque el otro fútbol gane todo?

-Nadie gana todo

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