El fútbol es una expresión universal que abarca un enorme espacio cultural que contiene también lo deportivo. Un hombre que es sinónimo de la noche, como Omar Suarez, empresario exitoso capaz de conferirle a las veladas porteñas cierto aire ajeno, y a la vez propio, de brillo glamoroso, se relaciona con el fútbol de manera natural, directa, tanto por su exposición mediática como por su pasión futbolera.
-¿Qué significa el fútbol?
-El fútbol es mucho, es el domingo, el encuentro con los amigos, la charla del lunes, del martes, la pelea con los contrincantes, siempre estar cargando... es lo lindo que tiene el fútbol.
El entretenimiento, las luces del boliche, también son un espacio propicio para el cruce entre el deporte y el empresario.
-¿Conociste a muchos jugadores?
-Muchos del seleccionado, muchos conocidos, soy amigo de Maradona, tuve la posibilidad de viajar, estuve en el mundial de showbol. Una de las historias que tengo es que de noche salimos con toda la selección de Holanda, con los hermanos de Boer, los de la época de oro de Holanda y llegamos a un boliche en Jerez de la frontera, en España, y el dueño me conocía más a mí que a los jugadores de Holanda; a mí me invitaron a pasar al Vip, y a ellos los hice pasar yo.
Tengo amigos personales en el fútbol. Algunos los puedo nombrar y a otros no, porque vienen a Cocodrilo pero están casados.
Hincha de Boca asumido, asegura haber festejado por igual todos los campeonatos, pero haber gritado especialmente un gol del Loco Palermo a River: "Me había prometido que si hacía un gol lo festejaba haciendo un cocodrilito con la mano y lo hizo, lo hizo; fue un gol muy festejado... eso fue un sueño cumplido".
En tiempos de banderazos para reclamar por la continuidad de Riquelme, Suárez apuesta al futuro y no tiene miedo en pedir un cambio generacional más allá de los nombres; una mirada inteligente que mira por encima del presente.