El 21 de agosto será recordado por muchos estadounidenses como una fecha particular e histórica: la del eclipse total del sol que cruzó el país de costa a costa por 14 estados. Durante casi tres minutos, la Luna será una protagonista entre la Tierra y el Sol. Un fenómeno único que genera cambios, trajo temores en civilizaciones antiguas y presenta advertencias para la salud.
¿Cómo se origina semejante belleza natural? Los especialistas en astronomía detallan que el satélite del planeta tierra se interpone entre éste y el sol, cuando los tres se encuentran alineados perfectamente. A partir de allí empieza a “hacerse de noche” en pleno día.
Ante lo acontecido, la temperatura comienza a descender hasta quedarse en los grados equivalentes a la diferencia que existe entre los del día y la noche. En Estados Unidos se prevé que caerá a unos 10 grados.
El viento también tendrá consecuencias. Inevitablemente cambiará su dirección debido a las variaciones en la “capa fronteriza”, una zona de aire que separa los vientos altos de los que están más cerca del suelo. Esto es conocido como “vientos del eclipse”.
Así como la temperatura y los vientos sufrirán consecuencias, los animales también, puesto que la mayoría de los seres vivos poseen un reloj biológico y actúan consecuentemente. Así, algunos felinos se prepararán para dormir, las aves chillarán, las lechuzas empezarán con sus sonidos nocturnos, las arañas desarmarán las redes…
Si bien no deja de ser un atractivo que despierta a la curiosidad, hay que tener precauciones al momento de observarlo. No se debe mirar directamente al Sol, pues puede provocar heridas en la vista; utilizar filtro solar para el instrumento astronómico; observarlo por proyección, es decir se tiene que mirar la sombra que el sol proyecta; y no utilizar prismáticos o placas radiográficas.
Lo que en la actualidad es un fenómeno noticioso y de inevitable atención, para varias civilizaciones antiguas era un momento de temor, de posible destrucción de mundo y hasta la lucha de bestias para comerse el sol.
Los mayas y aztecas dejaron muchas narraciones sobre combates entre dioses para quedarse con los mejores sitios del universo y reinar eternamente. Incluso, lanzaban flechas al cielo como represalia y para “ayudar”.
Los pueblos andinos solían afirmar que la Luna le “cantaba” mentiras al Sol. Y para advertirle a éste, tocaban tambores fuertemente.
La superstición indica también que en China golpeaban armas para asustar a un dragón que se quería comer al Sol.
Muchas civilizaciones alrededor del mundo sostenían que un eclipse significaba los peores augurios, como la falta de alimentos e imposibilidad de embarazar, o el fin del mundo.
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