Nació en La Rioja, pero desde chico se enraizó en Isidro Casanova, en un barrio humilde donde se forjó como hombre y proyectó una carrera repleta de logros que hoy le permite abrir puertas a otros artistas
Hombre agradecido si los hay, Daniel Argañaraz cumple a rajatablas con el compromiso de almorzar con sus socios de la productora independiente que han montado, convencido que la vida siempre le ofrece algo por lo cual festejar. En esos ineludibles encuentros semanales con Humberto y Adrián, Argañaraz no solo proyecta los futuros pasos en su carrera como cantante folklórico, sino que también se permite trazar una retrospectiva con la que dimensiona con más claridad su presente ligado a sus orígenes provincianos trasvasados al conurbano, los códigos forjados en el barrio y su pasión por un club de ascenso.

Nació en Chepes, La Rioja, donde en las reuniones familiares empezó a despuntar su gusto por el folklore, inspirado en su abuelo materno, que en esas fiestas matizadas con empanadas y vino solía arremeter con la guitarra, bien entonado, pero no necesariamente en el aspecto musical.

A Domingo, su padre, que trabajaba en el Automóvil Club de Chepes, le salió la oportunidad de trasladarse a la sucursal de Flores del ACA, en Capital, y así la familia inició un nuevo capítulo de su vida en el barrio San José, de Isidro Casanova, en el corazón del partido de La Matanza.

"Era tierra de santiagueños y yo, como riojano, cobré un par de veces pero me fui amoldando" señaló a HISTORIAS DE VIDA Argañaraz, quien creció en lo que irónicamente define como un "clásico barrio privado" del Gran Buenos Aires de aquellos años. "Claro -explicó- privado de agua, pavimento y otros servicios".

Mingo y Aníbal, que nada tenían que ver con la mítica pareja cómica conformada por Juan Carlos Altavista y Juan Carlos Calabró, fueron dos amigos entrañables que le enseñaron, afirmó, "los códigos del barrio, a ser generoso y no robar y que encima, en las tardes de fútbol y trompadas en algún campito, también copaban la parada si era necesario".

Cuando tenía 10 años fue por primera vez a ver un partido de Almirante Brown, cuya cancha se levanta cerca de lo que era su casa. La magia aurinegra lo sedujo para siempre al punto que sueña y sufre por ver jugar al Brown en Primera División.

Por la propina

Ese sueño tuvo otro en paralelo, el de ser cantante folklórico, el cual despuntó más de una vez mientras trabajaba por la propina en el ACA de Flores, cuando estuvo en una metalúrgica en Villa Luro, durante su experiencia en el Banco Rioja y en los años que manejó un puesto en La Salada. Hasta que la oportunidad tocó a su puerta.

Argañaraz se animó, buscó un espacio y así fue como llegó a ser jinglero, a trabajar con Pepito Cibrián y a hilvanar una cadena de logros en festivales que lo fueron consagrando como Baradero 2004 y el Pre Cosquín del año siguiente.

"Después de ganar Baradero, en casi diez años de carrera, grabé cinco discos", indicó, e hizo referencia a su primer video clip 'Hay Palabras' realizado por el Instituto de Medios de Comunicación de la Universidad Nacional de La Matanza.

Este último miércoles, entre otros recuerdos que Argañaraz tiene a flor de memoria, la reunión con sus socios giró sobre la sucesión de festivales en los que actuará este verano. Mientras brindaban por el trabajo, Argañaraz cerró los ojos y convirtió en deseo su pensamiento en voz alta: "Si la vida siempre me da algo para celebrar, ¿cómo un día no vamos a festejar un ascenso de Brown a Primera?".

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados