Detenido-desaparecido en los años de plomo por su vinculación con el PC, músico que tocó en las mejores orquestas y cultor de la historia, Juan Carlos aplica su filosofía como presidente de un club de ascenso
El hablar pausado abre una tras otra las puertas de la intensa vivida que hasta aquí ha llevado Juan Carlos Carinelli, un músico de alma, cultor de la historia argentina, activo gestor de clases públicas, presidente de un club de fútbol del ascenso y dueño de una profunda convicción política que lo llevaron en la Argentina de la oscuridad a ser por cuatro meses uno de los detenidos desaparecidos que padeció el tormento represivo en la fatídica ESMA.
“Sí, fue una experiencia terrible allá en los años de plomo, cuando era delegado del centro de estudiantes en el Mariano Acosta que la dejo ahí, porque fue muy diícil por más que lograra escapar con otros compañeros porque después estuve ocho meses en el Tigre hasta que pude ser considerado otra vez ciudadano”, apuntó Carinelli, de 69 años, a HISTORIAS DE VIDA.
En la secretaría del Club Almagro, la institución que preside empeñado como dice “en sacarla a ote después de haberla recibido con menos diez”, Carinelli precisó que Claudio Tamburrini, el arquero almagrense que cobró notoriedad también por haberse evadido, en su caso, de la terrorífica Mansión Seré, “me propuso que hiciéramos algo juntos vinculando nuestras historias pero por ahora no estoy muy convencido”.
“Hace 58 años que milito en el PC y siempre mantuve mi conducta y compromiso políticos” añade este profesor de historia recibido en la UBA que destina las horas libres que le dejan el club y sus ocupaciones en el rubro de la construcción para imponer lo que es su especialidad: la organización de clases públicas para ayudar a entender la realidad desde los hechos históricos.
Alguna de esas iniciativas las plasma a través del Banco Credicoop y forma parte de una práctica adoptada cuando era alumno en la UBA y se formaba justamente en ese rubro. “Esas clases públicas en todo caso es un compartir para entender donde estamos parados y como estamos, que en realidad es ni bien ni mal, sino tal como debemos estar después de todos los procesos históricos, políticos y sociales que que ha vivido el país”.
Valores y principios Juan Carlos comulga con guras como Bernardo de Monteagudo, Juan José Castelli, Mariano Moreno y Manuel Belgrano “las personalidades que -afirmó- más me marcaron pero que porque lo hayan hecho no quiere decir que no respete a los que levantan a Mitre, Rivadavia y Roca por más que yo no los comparta”.
Es que Carinelli considera un elemento vital “mantener valores y principios” por los que, en su caso, fue perseguido y torturado, situación extrema de la que ha sacado enseñanzas.
“Uno aprende siempre y si quedan dudas de eso, hasta el día de su muerte conoce en el último minuto de su vida cuál es esa experiencia” añadió el presidente surgido de una peña, la Azul, Blanco y Negro.
Orgulloso de sus orígenes en Villa Alianza, en Tres de Febrero, donde el barrio, los vecinos y el fútbol forjaron su carácter de chico ávido de lecturas y que por herencia natural de su madre, profesora de música en el Teatro Colón, también sumó a la docencia su perfil musical que le dio trabajo y vivencias variadas que lo llevaron, por ejemplo, a ser parte de las orquestas de Osvaldo Pugliese, de la estable del Canal 9 que tocaba en vivo durante toda la emisión con la batuta de Santos Lipesker y hasta la que acompañaba en el mítico Club del Clan.
Juan Carlos ha tenido una vida atractiva de la que de buena parte son testigos su esposa María y su hijo Walter, de 38 años, miembros de la familia a la que siempre vuelve para cerrar otro capítulo de su historia.
Una clase en el entretiempo Desde que asumió la presidencia de Almagro, Carinelli tuvo que afrontar una carrera cuesta arriba. Se encontró un club fundido, con juicios y encima problemas futbolísticos amenazaban al equipo con el descenso a la cuarta categoría. Sin embargo, al frente de su comisión directiva, empezó a capear el temporal. “Ser presidente de Almagro para mí, que soy hijo de hinchas del club, es una sensación inexplicable” señaló convencido del rol institucional que está cumpliendo.
Una de las características del Carinelli presidente que acaparó la atención de dirigentes de otros clubes que visitan el estadio Tres de Febrero es la recepción que el titular tricolor les ofrece a sus pares visitantes durante el entretiempo: un abordaje histórico que llega hasta las raíces de ese club. Cuentan que los directivos de Sarmiento de Junín quedaron sorprendidos con la versión histórica que les dio del color verde de la camiseta relacionada con unas casacas de mala calidad que destiñeron al primer lavado.