Impulsado por el dolor que le ocasionó la ruptura con su pareja, este compositor y profesor de música formó hace cinco meses el primer club de hombres abandonados por una mujer.
Seis años tardó Roberto Lázaro en exorcizar el dolor por la ruptura de una larga relación con una abogada que un día le dijo basta y tras embalarle sus pertenencias, le marcó el camino de la puerta. En todo ese tiempo Roberto, para quien la música no es solo su medio de ganarse la vida desde la práctica y la docencia, sino también su medio para contactarse con el mundo, mitigó angustias entre los acordes de su guitarra española.
Con genes heredados de madre cantante de tangos, Roberto combinó ritmo pop con filosofía tanguera y compuso el tema "Club de hombres abandonados por una mujer", que subido a Youtube se convirtió en un éxito en internet.
"El tema fue la piedra fundacional del club que lleva el nombre de la canción, ya que a partir de su difusión muchos me preguntaban si realmente existía círculo que reuniera hombres con esa problemática", precisó Roberto, de 35 años, a HISTORIAS DE VIDA.
Así vino en agosto pasado la página obviamente con el mismo nombre que Roberto revisa todos los días para contestar preguntas e inquietudes. "El sentido del club no es putear a la mujer que se fue con alguien más joven, con más plata o porque sí, sino -acotó- ayudarnos entre todos para superar el momento que es muy amargo".
Lo curioso es que la propuesta, que ya suma más de 900 seguidores, incluye a mujeres interesadas en la cuestión, aunque aclara con firmeza "que no se trata de una página de solas y solos, ni done ayudamos a los abandonados a establecer otras relaciones".
La originalidad de la iniciativa hizo que periodistas de la BBC de Londres lo contactaran a fin de año con la posibilidad de hacer una nota sobre el club del que, le comentaron en esa ocasión, no reconoce antecedentes en el mundo.
Como el dulce de leche
"Parece que al igual que el dulce de leche y la birome, el club de hombres abandonados por una mujer es otro invento argentino", señaló en medio de una carcajada, mientras desde su guitarra hacía sonar los primeros acordes de la canción que marcó el rumbo.
Atrás y en paralelo al club, Roberto reconoce un vida dedicada a la música donde el rock ocupa un lugar importante, pero también tiene con qué expresarse en el género clásico, folklore o tango.
Egresado de la Escuela Popular Avellaneda y del Conservatorio Pedro Esnaola, Roberto se dedicó a la docencia como profesor de música y también se especializó como musicoterapeuta para el tratamiento con chicos con Trastorno Generalizado de Desarrollo (TGD).
Además, impulsó un proyecto como cantante solista bajo el nombre de Sinusoidal con el que ya grabó en forma independiente siete CD, donde toca todos los instrumentos.
Si bien ha recorrido mundo con sus actuaciones, el lunes que viene viajará a Dubai para probar suerte como Sinusoidal en restaurantes con shows y espectáculos musicales.
Es casi seguro que ningún jeque árabe reconocerá a Roberto como presidente del club desde el cual enseña que siempre es posible levantarse frente a un dolor que estruja el alma y el orgullo. Quizás haya emulado el ejemplo bíblico aportado por otro Lázaro hace más de 2000 años, y en el momento de mayor penumbra, levantarse y seguir. Claro que Roberto, en su caso, lo hizo con música.