Despechada por descubrir que su novio la estaba engañando con otra mujer, esperó el momento que creyó indicado para llevar a cabo su cruel venganza.
Mientras el joven dormía, le roció su pene con quita esmalte, y le propinó la estocada final con un encendedor.
La víctima se despertó inmediatamente y apagó las llamas en su miembro a puro reflejo.
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