Tras el aniversario del martes 6 de febrero, cuando el Muro de Berlín cumplió más tiempo derribado que en pie, un repaso por las divisiones hechas por el hombre que aún se mantienen en cuatro de los cinco continentes

La caída del Muro de Berlín quedó instalada en el imaginario colectivo como un símbolo de libertad, evidenciando un momento que cambió la historia. Sin embargo, a casi tres décadas de ese instante que sirvió para romper determinadas estructuras imperantes, la utilización del mecanismo de separación mediante una barrera, en pos de evitar un contacto con otro que piense distinto, se mantiene, y de a ratos, en la actualidad, con mucha fuerza.

La promesa de campaña de Trump

El ejemplo más visible tiene a un personaje estelar que sacudió el espectro político desde que llegó al poder. Se trata de Donald Trump y su firme intención de confeccionar una pared en la frontera con México, certificando una promesa que lo dispuso, entre otras cuestiones, como presidente de Estados Unidos.

Fiel a su estilo, y con una campaña feroz en contra de la inmigración que considera ilegal, el republicano lanzó una y otra vez esa idea y hasta resaltó que es una construcción que van a pagar los ciudadanos del país latinoamericano. Eso hizo que llovieran las críticas de uno y otro lado del Río Bravo. Pero, lo que parece descabellado, tiene cimientos ya establecidos, pues un tercio de los casi 3200 kilómetros de límite entre ambas naciones cuenta con algún impedimento impuesto por el hombre para el paso.

Más de mil kilómetros son los que ya tienen, desde 1994 y elevado bajo el mandato del demócrata Bill Clinton con su Operación Guardián, bloques de planchas metálicas que previamente fueron utilizadas para facilitar el aterrizaje de aviones durante la Guerra del Golfo y que luego se dispusieron para dividir países. Hay tramos con 20 metros y se abren paso desde la playa de Tijuana hacia el Este pasando por Arizona y Nuevo México. En otros, en tanto, no hay concreto, pero sí el aprovechamiento de la tecnología último modelo: cámaras, sensores térmicos y rayos X que ayudan al gran caudal de agentes fronterizos. Y, por supuesto, la naturaleza en condiciones extremas, porque, en donde no hay muro, está el desierto de Sonora.

El muro que divide a Estados Unidos de México.

La frontera intercoreana

Del otro lado del mundo hay una zona caliente que lleva en conflicto mucho más tiempo. Es la denominada frontera intercoreana, que si bien se la llama zona desmilitarizada, es una de las regiones de mayor volatilidad, especialmente en esta época en la que Kim Jong-un, el líder del país del norte, al desarrollar armamento nuclear, está en la mira de todo el planeta, con su vecino del sur como posible víctima de alguna osadía militar.

¿Qué tiene ese espacio entre ambos territorios? Atravesado por el Paralelo 38, cuenta con cuatro kilómetros de ancho y más de 200 de longitud. Es de uso exclusivo militar y prácticamente no hay civiles, lo que propicia un sistema de contención para evitar maniobras de guerra. Allí, en 1953, se firmó el tratado de Panmunjon, un armisticio simbólico que le allanó el camino a Estados Unidos para controlar la parte sur.

La particularidad es que, ante la falta de poblado, hubo un desarrollo exponencial de la flora y la fauna, todo en medio de una incertidumbre que sube y baja de forma permanentemente.

División, frontera y tanques entra las dos Coreas

La división entre Palestina e Israel

Por lo pronto, más allá de esos dos casos de notable relevancia pública, si hay un muro que adquiere peso específico en el plano histórico, de la misma magnitud que el de Berlín, ese es el que separa a israelíes y palestinos en el marco de un proyecto que continúa y que le dio vía libre al Estado hebreo para profundizar la construcción de asentamientos. Por caso, la barrera, pautada en 2002 y que cuenta en mayor medida con alambrados, aunque también muros de hormigón de siete metros de altura, hace un recorrido parcial sobre la Línea Verde, esa demarcación que se estableció en 1949, post primer conflicto árabe-israelí. Y el zigzagueo es tal que adentra, por lapsos, en zonas de Cisjordania, no sólo habilitando aquel objetivo inicial, sino, más aún, generándoles un obstáculo supremo a los ciudadanos palestinos para transitar libremente.

Tropas israelíes en la Franja de Gaza

Arabia Saudita, cercada al norte y sur

A poca distancia de ese lugar, y todavía en el convulsionado Medio Oriente, Arabia Saudita propició la idea de levantar una pared en su frontera con Irak, algo que empezó en 2014, en pleno crecimiento del Estado Islámico, que ganaba adeptos por ese tiempo. ¿Cuál fue la premisa del reino? Una muralla que incluyera, a lo largo de mil kilómetros, muros y zanjas. Y, por supuesto, con el aval armamentístico y de logística norteamericana, torres de vigilancia, cámaras de visión nocturna y radar, además de centenares de soldados. En tanto, un proyecto similar se establece para el sur, en el límite con Yemen, donde, desde hace años, se sostiene una guerra civil que le generó inconvenientes a Riad, ataques a distancia incluidos.

Migrantes esperan a ser aprobados para atravesar la frontera desde Yemen a Arabia Saudita

El límite entre África y Europa

Ya con la vista en Europa, los muros de trascendencia están en Ceuta y Melilla, con la intención de evitar la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos cruzando el Mar Mediterráneo. Las ciudades son españolas y están en espacio africano, en el otro extremo del estrecho de Gibraltar. Y suelen mostrarse en televisión en las excursiones de vida o muerte que se realizan para arribar al Viejo Continente.

Se erigieron a mediados de la década del 90’, a pedido de la Unión Europea, y cuentan con entre 8 y 12 kilómetros de extensión. Entre las particularidades está la instalación de cables bajo el suelo que conectan una red de sensores electrónicos de ruido y movimiento.

El alambrado que divide a España de Marruecos

La división física de Irlanda del Norte se mantiene

Pero no son los únicos con tinte europeo. En Irlanda del Norte, y bajo el auspicio británico, desde 1969 se diseñaron los denominados Muros de la Paz, con la idea de erradicar el conflicto que en aquel país generaban las disputas religiosas. En 1998, esa grieta profunda entre católicos y protestantes, pareció diluirse con el Acuerdo de Viernes Santo, pues tuvo el apoyo de todos mediante distintos referéndums. Sin embargo, 20 años después, todavía siguen erigidas cerca de un centenar de estas estructuras en diferentes niveles.

Nicosia, la única capital del mundo dividida

En Chipre, por su parte, se da un caso atípico: tras la caída del Muro de Berlín, Nicosia quedó como la única capital del mundo que está dividida. Es entre los grecochipriotas al sur y los turcochipriotas al norte de la isla que está enclavada en un lugar estratégico del planeta para el comercio internacional.

Ambas comunidades se trenzaron en una guerra en 1974, una década después de la construcción de la separación. Y desde ese momento resultó impenetrable pese a los pedidos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para quebrar ese cerco.

¿Qué pasó para que ocurra esta instancia? Turquía invadió la zona y el norte quedó bajo su órbita, mientras que en paralelo está la República de Chipre, con mayor población y una estructura económica más sólida. En el medio de ambos bandos hay una Línea Verde de 180 kilómetros que cruza la capital y que es vigilada por miles de cascos azules.

El límite dentro de Nicosia, la única capital del mundo dividida

La incertidumbre: el muro entre India y Pakistán

Por último, la frontera que genera mayor incertidumbre por el poderío militar de ambos contendientes: la valla fronteriza entre India y Pakistán, dos de los países que cuentan con armamento nuclear. En el centro de la escena está Cachemira, en disputa entre las naciones desde 1948, cuando se dio la primera guerra, que separó a centenares de familias.

Hubo otros dos episodios que elevaron la temperatura de la región en 1965 y en 1999, este último ya con una fortificación avanzada desde el levantamiento de barreras por parte de India a fines de los 80’. En la década pasada se consolidó la construcción del muro y en la actualidad cuenta con dos hileras alambradas que están electrificadas y conectadas a una red de sensores de movimiento e imagen térmica. A su vez, por tramos hay minas terrestres, complejizando más el sistema.

En los últimos meses, en el plano discursivo se crispó la situación y, de hecho, hubo movimientos en la frontera que hicieron temer con otro encontronazo bélico, algo que por el momento no se corroboró pero que, dado el potencial de ambos países, podría ser catastrófico a nivel mundial.

Todo hace prever, entonces, que aquel símbolo de libertad que se estableció con la caída en Berlín, hoy parece más encerrado entre muros que nunca.

La división entre India y Pakistán

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