El padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari murió en Ecuador luego de que una pesada cruz de madera se desprendiera de la pared y cayera sobre él.
Una tragedia conmocionó a la comunidad católica de Ecuador luego de que un sacerdote muriera al ser golpeado por una pesada cruz de madera que se desprendió de la pared mientras celebraba una misa. El episodio ocurrió el sábado en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Guayaquil, y quedó registrado en una transmisión en vivo a través de Facebook.
La víctima fue identificada como Patricio Alfredo Sánchez Molinari, párroco de la iglesia e integrante de la Congregación del Santísimo Redentor. El religioso se encontraba frente al altar mayor cuando la estructura que sostenía la cruz con la figura de Jesucristo cedió y el objeto cayó directamente sobre su cabeza.
Las imágenes muestran que el sacerdote estaba limpiando sus anteojos cuando se produjo el desprendimiento. El impacto provocó desesperación entre los fieles, que inmediatamente se acercaron para intentar auxiliarlo.
“¡Padre, padre... llamen a una ambulancia!”, se escucha gritar a una mujer en medio de la conmoción. Según las primeras informaciones, el religioso fue trasladado a un centro de salud, donde habría fallecido como consecuencia de las graves lesiones sufridas.
La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó oficialmente su muerte mediante un comunicado en el que expresó su pesar y acompañó a sus familiares, amigos y miembros de la congregación.
“Informamos que nuestro querido P. Patricio Alfredo Sánchez Molinari, quien se desempeñaba como párroco de la iglesia Perpetuo Socorro, ha partido a la Casa del Padre para gozar de su presencia y su gloria”, señaló la institución religiosa.
Hasta el momento, no se difundieron precisiones sobre las causas del desprendimiento ni sobre las condiciones en las que se encontraba la estructura que sostenía la cruz.
Uno de los aspectos que más impacto generó fue que, minutos antes del accidente, el sacerdote había pronunciado una reflexión sobre la muerte durante su homilía.
“Queridos hermanos, un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir”, expresó ante los presentes, sin imaginar que poco después sufriría el accidente fatal.
Durante su mensaje también había destacado la importancia de aprovechar el tiempo y dedicarlo a los afectos y a la vida espiritual.
“El tiempo de calidad que damos a Dios, a nuestros hermanos, al esposo, a la esposa, a los hijos, a la familia, ese tiempo es el mejor gastado”, manifestó.
Tras finalizar su reflexión, Sánchez Molinari regresó al altar para continuar con la celebración eucarística. Fue entonces cuando la cruz se desprendió y cayó sobre él.
El sacerdote pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor, fundada en 1732 por san Alfonso María de Ligorio, cuya misión está especialmente vinculada con la evangelización de las comunidades más vulnerables.
La tragedia se produjo meses después de otro episodio que había golpeado a la comunidad religiosa de Guayaquil. En marzo, los sacerdotes Alfonso Avilés y Pedro Anzoátegui murieron ahogados al intentar rescatar a un monaguillo que era arrastrado por el fuerte oleaje durante un retiro espiritual en la provincia de Guayas. El menor logró sobrevivir, pero ambos religiosos perdieron la vida.
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