¿Estás seguro de que hablas de Junín? De este lado de la línea no lo podíamos creer, pero del otro lado insistían con la invitación: “Vénganse que está bueno, sacamos 70 el sábado y otros amigos pasaron los 100. ¿No será mucho?, nos preguntamos. Ante la suculenta oferta de visitar un espejo clásico y tan querido por todos los pescadores que prometía recobrar glorias perdidas, decidimos recorrer los 280 km que nos separan de esta localidad bonaerense para traer nuestra propia versión del tema a los lectores de Viva la Pesca.
Nuestro anfitrión, quien estaba del otro lado de la línea, era Julio Lapenta, colega de Mercedes que había relevado el espejo con éxito. Y para nuestra visita convocó a un excelente guía, Carlos Ruiz, también mercedino, pero que trabaja en la laguna semanalmente con sus clientes y la conoce como la palma de su mano.
Los aparejos rendidores
Así la cosas, transitamos el Acceso Oeste y la Ruta 7 hasta Junín, allí en el Km 280. A las 7 nos encontramos en el puesto de carnadas El Biguá para conseguir las valiosas mojarras que este año darán que hablar por su precio (se estima que la escasez de esta carnada vital puede elevar el valor de la bolsa a 9 pesos). Ya con excelentes mojarras acordes a los pejerreyes que está entregando la Laguna de Gómez (de 20 a 35 cm), tomamos la Ruta 188 a la izquierda por 19 km hasta la entrada de tierra al pesquero de Hugo Meoni, ubicado en el sector conocido como La Chanchería. Notamos que a la laguna le faltaba 1 metro de agua y que estaba algo salitrosa (su PH era de 5,5) y de allí explicamos la mortandad de carpas que se veían pasar flotando.
Tras embarcar con algunas dificultades debido al bajo nivel de la laguna, gareteamos en dos botes frente a la isla de Borchex. Los aparejos usados fueron el de lagunas cometa pequeñas, preferentemente en color verde limón (el más rendidor) y brazoladas de 25 cm rematadas en anzuelos Nº 3. Una opción muy rendidora fue la usada por nuestro guía, quien usa aparejos armados con boyas redondas grandes (tipo pelota de ping pong) para facilitar el garete del aparejo, pero a las que adiciona pequeñas boyitas yo yo tramposas que son muy clavadoras. Los piques no tardaron:, con llevadas cortas pero enérgicas, los primeros pejes fueron subiendo al bote. Sus tamaños iban de los 20 a los 30 cm, devolviendo varios fuera de medida.
Un dato alentador: muchas hembras estaban con ovas maduras, señal de que el pejerrey está desovando antes de las primeras heladas. Esta costumbre de la especie permite que ante circunstancias eventuales que impidan o maten los desoves de primavera haya supervivencia del pejerrey gracias a que una parte de la masa íctica desova a contra estación.
Filet coloreado: mortal
Llamó la atención la poca presencia de dientudos. Sacamos solamente dos, y de inmediato fueron fileteados y coloreados de rojo. Gran acierto: el filet rojo o la combinación de filet teñido con mojarra viva resultó mortal.
El intenso calor vivido en nuestra jornada y el hecho de que el agua se planchara a las 14 hs, cuando la acción del viento es fundamental para hacer buena pesca, hizo que nuestra jornada se acortara a sólo 5 horas. En ese lapso logramos unas 30 piezas por bote, con media docena que llegó a los 35 cm.
Párrafo aparte para nuestros anfitriones. El guía Carlos Ruiz mostró oficio y conocimiento del ámbito para dar con la pesca, además de regalarnos su don de gente que nos permitió disfrutar de su agradable compañía. Y no es poco decir cuando uno debe compartir largas jornadas en el reducido espacio de un bote. Tanto de él como de Julio Lapenta pudimos aprender algunos secretos (como guardar las mojarras en una heladera de viaje con un gel refrigerante envasado para mantenerlas frescas) y hablar largo y tendido sobre especies, técnicas y modalidades de pesca.
En conclusión, si bien no logramos las cantidades citadas en los informes previos, podemos afirmar que la laguna de Gómez, en Junín, será una de las vedettes de este año dado que estos juveniles estarán en excelente forma en pleno invierno. Hoy por hoy, en este verano que se despide, podemos hacer una aceptable pesca y asegurar que habrá acción en cada excursión a este espejo. Eso sí, ganarán quienes usen equipos livianos, pongan flotalíneas en su monofilamento y estén atentos a la clavada. Junín siempre fue un desafío. Y ahora que volvió a vivir y prometen cuidarla, podemos asegurar que se trata de un desafío que vale la pena intentar.
Servicios: El guía Carlos Ruiz (Tels.. 02362-425534 y 02362-15696380) lleva hasta 3 pescadores por excursión en su cómoda lancha Traiko de 4,50 equipada con un 45 HP y cobra $ 200 la salida (incluye nafta y carnadas). Para carnadas, nos abastecimos en El Biguá, Ruta 7 y 65, Km 262 (200 metros antes de una estación de servicio de origen brasileño) Tels.: 02362-435601 y 0236215643097.