Muchos son los alimentos que a simple vista parecen nocivos para nuestra salud porque los asociamos con la comida chatarra, tal el caso del ketchup, que todos asociamos a un pancho, hamburguesas y hasta papas fritas.
Por Mariela Delay



 El ketchup es un aderezo a base de tomate que hasta el momento tenía propiedades desconocidas o al menos, bondades que quienes hacen dieta no sabían y que ante un inconveniente puede cambiar sus vidas.
Tiene un componente natural que se origina cuando se cocina bien el tomate, el licopeno, que es un pigmento vegetal soluble en las grasas y que le aporta la tonalidad colorada a los tomates y a otras frutas y verduras.
El licopeno tiene propiedades antioxidantes y actúa en nuestro organismo como protector de las células para que no se genere el estrés oxidativo que producen los llamados radicales libres. En un aspecto menos técnico y entendible, el licopeno colabora a prevenir varios problemas circulatorios, cardiovasculares y diferentes tipos de cáncer, como el de próstata y cuello de útero.
Según un estudio de la Universidad de Kobe en Japón, el consumo regular de tomates y licopenos presenta propiedades antitrombóticas, por lo cual el redondo rojo y jugoso pasaría a ser un aliado inseparable en nuestra dieta.
El tomate fresco y todos su derivados son los albergos de estas sustancias, ya que encontramos en los jugos, salsas, ketchup y conservas todas las propiedades de este curioso elemento. Los nutricionistas aconsejan que al menos dos veces por semana, hervir un tomate y dejarlo enfriar, hacerlo puré e ingerirlo solo o en las comidas como guarnición, porque en la piel cocida y en el fruto está el secreto del licopeno.
Estudios de la Universidad de Harvard avalan que el consumo periódico de tomates propone una cuota diaria de licopeno para prevenir el cáncer de próstata y de útero en hombres y mujeres mayores de 45 años. Asimismo, en Alemania se hicieron estudios sobre estos tipos de patologías cancerígenas y le proporcionaron salsa de tomate con 30 miligramos de licopenos en hombres que poseían adenocarcinoma en próstata y el resultado arrojó que aumentó el licopeno en suero. Las dosis recomendadas y las raciones que contienen el licopeno según las edades y las necesidades de cada uno pueden ser 130 gramos de tomates pelados que aportan 11,8 miligramos de licopeno, o puré de tomates, cuyos 18,30 miligramos equivalen a 130 gramos de producto.
Además, con la pulpa de tomate se generan sólo 5 miligramos cada 60 gramos, pero sin dudas el elemento que más aporta esta sustancia es el jugo de tomate, ya que cada 200 cm3 se acumulan 20 miligramos de licopeno.
Según explicó la nutricionista Victoria Torre, inculcar en la dieta de nuestros niños y abuelos la ingesta de tomate es una tarea fácil, ya que con él se pueden condimentar comidas, a través del ketchup, que aporta casi 50 miligramos cada 5 cucharadas, o también se pueden preparar diferentes platos, como la salsa de tomates cazadora casera (con albahaca) acompañando a ravioles, ñoquis o fideos. Para quienes se cuidan la figura, una buena forma de obtener licopeno es a través de la ensalada de tomates con cualquier verdura de estación que prefiera, donde según la cantidad de tomate ingerido, aumenta la cantidad de licopenos que ayudan a reducir además el LDL (colesterol malo).

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