La conducción de la central obrera irá a Córdoba, donde se reunirá con el gobernador Martín Llaryora. El objetivo es comprometer a los mandatarios provinciales con el rechazo del proyecto laboral que se debatirá en el Senado.
La CGT tiene todo listo para comenzar la gira por el interior del país con la que intentará frenar la sanción de la reforma laboral impulsada por el Gobierno. El triunvirato a cargo de la conducción de la central obrera irá el próximo martes a Córdoba, donde se reunirá con el gobernador Martín LLaryora, con el objetivo de que los legisladores de esa provincia no acompañen el proyecto oficial que será debatido por el Senado en sesiones extraordinarias.
La delegación sindical estará integrada por Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), quienes a comienzos de año decidieron activar una agenda de viajes para presionar a los gobernadores y comprometerlos con el rechazo a la reforma laboral. El itinerario original incluía viajes a Tucumán, Salta, Catamarca y Santa Fe, y en una segunda etapa a Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Sin embargo, hasta ahora sólo pudo confirmarse el encuentro en Córdoba.
La central obrera busca frenar la sanción de la reforma laboral.
En el ámbito del sindicalismo, se destaca que tanto Llaryora como el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, se oponen al recorte de derechos laborales y al aspecto impositivo de la reforma, que disminuiría los fondos que reciben las provincias por el Impuesto a las Ganancias.
"Me parece importante discutir las nuevas modalidades de trabajo y dar seguridad jurídica a las pymes, pero no volver atrás ni un milímetro con los derechos de los trabajadores", sostuvo Llaryora durante la apertura del Festival de Cosquín. Su definición fue bien recibida por las autoridades de la CGT.
En la central obrera, hay un creciente descontento hacia la actitud de ciertos mandatarios provinciales. Las críticas se enfocan, sobre todo, en Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), a quienes acusan de evitar reuniones o de no responder a sus llamados. Para la conducción de la CGT, esta actitud es una señal política negativa y alimenta la sospecha de que la mayoría de los gobernadores apoyará al Gobierno en la votación de la reforma laboral.
"Hemos estado creando conciencia con cada gobernador y cada senador", subrayó Cristian Jerónimo, y agregó: "Hacemos un llamado a que no dejen de lado sus convicciones al momento de votar en el Senado".
Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, recibirá el martes a la conducción de la CGT.
En paralelo, la CGT está activa en diversos frentes dentro del oficialismo para intentar modificar la propuesta. Mantiene contactos reservados con el asesor presidencial Santiago Caputo, con el equipo político de Martín y Lule Menem, en coordinación con Diego Santilli, y con Patricia Bullrich desde el Senado. En este contexto, funciona una comisión técnica presidida por la asesora de la exministra, Josefina Tajes, que ya recibió a entidades empresariales críticas de la reforma laboral para evaluar posibles modificaciones en el texto.
Mientras tanto, sectores sindicales más radicales, junto con las dos CTA, avanzaron en un plan de lucha propio, sin esperar una decisión orgánica de la CGT. En una reunión llevada a cabo en la UOM, se acordaron movilizaciones en Córdoba el 5 de febrero y en Rosario el 10, además de paros y marchas el día en que el Congreso discuta la reforma.