Las corvinas negras son un sueño para los pescadores costeros de mar. Suelen aparecer a mediados de primavera por las rías de Lavalle, para alimentarse de sus cangrejales, y se despiden este mes, donde con suerte lograron reproducirse ya.
En una presencia como hace rato no se daba, las negras se hicieron sentir esta temporada y no solo con sus ronquidos: hubo días de muy buena pesca de trofeos a tiro de caña. Varios amigos de esta sección e dieron el gusto con corvinas que pasaron los 20 kilos, como los guías El Mostry (San Clemente) y Omar Morelli (Santa Teresita), o pescadores avezados como Nicolás Lucca, de Dolores.
La pesca se hace embarcando a metros de Prefectura de Lavalle con el guía Norberto Sedrán (hay otras embarcaciones que también llevan gente pero éste es el único habilitado), a media tarde, para tener el campamento listo al ocaso. Hay que llevar sí o sí un toldo o carpa, usar botas para moverse cómodos en estas zonas inundables, posacañas, abundante bebida y carbón o leña si nos queremos hacer el asadito de rigor. Los equipos van a gusto del consumidor: hay pescadores que usan cañas largas de lance, de 3,60 a 4,20 y otros que prefieren cañas de 2,40 metros.
El nailon madre no debe ser menor a 0,60 y la línea debe hacerse sobre un chicote del 0,90 para poder trabajar la pieza al arrimarla sin roturas. Se arma sobre esa salida una línea de anzuelo simple y se usa plomada acorde a la correntada del momento, desde satélites comunes a plomadas con gancho. No es necesario tirar mas de 60 metros para estar pescando en veriles rendidores tras encarnar anzuelos 5/0 con dos o tres cangrejos.
Los encarnes son a gusto del consumidor. La corvina viene hociqueando y normalmente prefiere cangrejos hembra, que son por lo general mas chicas que el macho, de color rosado y dependiendo la época, tienen huevas, presentes en una carcaza inflada y un polvillo violáceo a negruzco que las identifica cuando están por poner los huevos. Se obtienen los cangrejos del lugar, tirando un mediomundo al agua con carne o pollo, o pescado y esperando unos minutos a que los cangrejos se metan a comerlos. Reservamos estos cangrejos en un tacho y los preparamos para encarne del siguiente modo: les sacamos las pinzas y lo encarnamos entero, con patas y cuerpo, pinchados de lomo a panza. Algunos practican un encarne llamado ‘caramelo’, que es sacándole todas las patas al cangrejo. Y una tercera variante no académica es el encarne arañita: se le saca la carcaza superior y las pinzas, dejando las patitas, en la convicción de que este encarne ceba la zona al exponer la carne del cangrejo
Luego a esperar: con suerte se producirá la clásica bajada de caña que parece sacarnos la caña del posacaña. Otra forma clásica de pique es que se afloje toda la línea, que pasa cuando la corvina come y se viene hacia el veril. De una u otra manera, una vez clavada la pieza se iniciará una lucha titánica entre pescador y pez que será inolvidable si se concreta la captura. A principio de temporada entran las hembras y las moritas, y luego entran los machos, más grandes, jorobados y cabezones. En este tiempo estamos, por lo que pese a estar acabándose la temporada, todavía hay margen para sorpresas mayúsculas. Estos ‘lomos negros’ son los más luchadores.
En cuanto a las mareas lo mejor son las dos horas de máxima creciente y las dos primeras de bajante. Pero es cuestión de tener suerte y estar en el lugar y momento justo cuando comen.