Su meritorio trabajo se destaca por combinar, de un modo original e imponente, las neurociencias con el arte. El cerebro humano es el protagonista de su obra. La muestra se integra por 6 murales con más de 500 dibujos realizados en lápiz, cobre y opiáceos sobre papel. La serie completa de Consequentis invita a reflexionar, con atrapante agudeza poética, sobre la inconmensurable hondura del cerebro humano. Acompañarán a la muestra sus trabajos de video arte que incluye la performance y técnica de su trabajo. (Videos FASE 1:https://vimeo.com/171131277 FASE 3: https://vimeo.com/241974349 )
El artista -quien además es magister en Antropología Social, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y técnico-mecánico aeronáutico- refleja en “Consequentis” su interés “por abordar el síndrome de la impaciencia”, a partir de analizar que “el desarrollo de nuevas tecnologías digitales trajo aparejada la híperconectividad, ergo, transformaciones en el uso del tiempo, el esfuerzo y la memoria”.
Su perfecto dibujo técnico revela a “este enigmático órgano donde convergen el control del cuerpo, los pensamientos, la memoria y las emociones; amén de contrarrestar la impaciencia y brindar relajación profunda al igual que la meditación. Todo lo que somos depende del cerebro”, afirmó Blanc al postular su obra en la BAA.
Pero por su parte, Telma Satz, la curadora y directora ejecutiva de BAA, ¿se pregunta dónde se aloja el deseo? ¿Dónde se alojan las pulsiones? Si bien el cerebro es condición necesaria no es condición suficiente para constituir un sujeto. No se trata de un más allá sino de una inmanencia que, sin embargo, no tiene lugar. Es aquello que Blanc intenta, una y otra vez con cada trazo, develar. Es ese misterio hecho metáfora. Una discursividad que se despega del sustrato y, en el límite de la sustancia, habita un mundo: el del poeta, el del artista. En el exquisito maridaje de arte y ciencia, se inscribe su poética. Así pues, el cerebro dibujado por Blanc, como la pipa de Magritte, no es su cerebro ni es un cerebro”, concluye.
APOYO AL TALENTO
Vale recordar que la BAA es una iniciativa del economista y empresario Julio Aisenstein en homenaje a su madre -de allí que la beca lleve su nombre- que amaba las artes. De este modo, busca apoyar la difusión de talentos que, como Blanc, residen en Argentina y que, con mayor o menor presencia en el mercado local e internacional, aún no han tenido oportunidad de exponer en la Ciudad de Buenos Aires.
El fin último, entonces, es ayudar a los virtuosos a instalarse en el circuito de las artes, dentro del cual la capital argentina representa un gran portal hacia el mundo. Por eso, “la BAA ofrece visibilidad a artistas que se destaquen por componer piezas de calidad ante espectadores en general, críticos, curadores, galeristas, marchands y coleccionistas”, destaca Julio Aisenstein, presidente de BAA.
Por su parte, Edgardo Gruskin, director de Suipacha Galería de Arte, opina que esta oportunidad “abre el juego a quienes, seguramente, pronto se convertirán en protagonistas de la escena artística argentina y extranjera”.
El jurado que seleccionó a Blanc estuvo formado por Aisenstein, Satz, Gruskin -miembros estables- pero también por la crítica de arte invitada, Laura Feinsilber.
Vale la pena recordar, además, que a la muestra “Consequentis” le seguirán, este año, la de dos próximos becados que exhibirán sus obras en agosto y octubre respectivamente, también en Suipacha Galería del Arte.
Es importante resaltar que hasta agosto hay tiempo de postularse vía mail a [email protected].
Para conocer más detalles sobre la convocatoria, visitar la página de Facebook @BecaAAisenstein
Sobre Leonardo Blanc
Artista cordobés, nacido el 20 de junio de 1980, con un perfil multifacético. Realizó sus estudios secundarios en la Escuela Técnica Aeronáutica de la Fuerza Aérea Argentina para luego iniciarse en la carrera de Ingeniería Electrónica, que abandonó por el profesorado de Educación Física.
Al finalizar sus estudios terciarios, se dedicó a cosechar experiencias de vida en Sudamérica, Europa, Medio Oriente y norte de África durante dos años.
En 2009, se graduó en Madrid, España, como licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y un año después, de regreso en Argentina, inició la maestría de Antropología Social en la Universidad Nacional de Córdoba.
Fue recién en 2011 que dio sus primeros pasos artísticos para, a mediados del año siguiente, volver a Europa. Allí realizó “Memorias de verde”, obra en la que combinó registros de ejercicios físicos, procesos cognitivos, estados de la consciencia y ensayos de metalurgia.
Al aterrizar nuevamente en Argentina, realizó una residencia artística en la
Casa/Estudio Batz.
Pero su impronta creativa se vio modificada, junto con su vida, a partir de un accidente de tránsito que sufrió en 2014.
En la actualidad, realiza una residencia de arte en Zona Imaginaria, en San Fernando, provincia de Buenos Aires.