Si el río permite navegar hasta las mejores zonas de pesca, el premio
será una cita con los matungos mas grandes del Río de la Plata. El
pasado lunes, logramos una impresionante cosecha donde sobresalió un
matungo de 1,360 kg.
Lunes 11 de junio. 6.50 AM. Falta una hora diez para que el sol asome en el horizonte y el frìo se hace sentir. Con Joaquìn Hasaìn, que dejò la lancha en el agua toda la noche pues la guarderìa recièn abrìa a las 8, iniciamos una navegaciòn distinta, entre las sombras, mostrÓndonos un Berisso que nunca habìamos conocido, entre penumbras donde se recortan las siluetas de los veleros y las ramas de los Órboles. Tras dar el rol en Prefectura Rìo Santiago, el motor ruge fuerte y con nuestros colaboradores en èsta salida -Leandro de Casa El Delfìn, Roberto Gil y Joni (guìa colega de Joaquìn)-, nos aprestamos a navegar bastante lejos para buscar un sueño: los lingotes de plata que pasen el kilo de peso, esos pejerreyes que se anhelan toda una vida y que ya casi no están presentes en ningùn ámbito de la geografìa bonaerense.
El sol asomò en el horizonte cuando ya estábamos casi en zona de pesca. Nuestro guìa no escatima combustible y sus cuatro lanchas permanentemente investigan las mejores zonas de pique, para achicar márgenes de error. Y no fallamos, dado que no tardamos en tener emociones. El suave viento norte nos permitiò navegar con comodidad y el rìo apenas rizado hizo que las boyas penas se alejaran de la embarcaciòn. De entrada arrancò Leandro, con pejes de medianos a grandes, que oscilaron entre 35 y 40 cm. Le siguieron Roberto y Joaquìn, con piezas similares. En esta salida, el objetivo era testear las nuevas cañas de pejerrey Shimano. Sinònimo de calidad en todo el mundo, Shimano lanzò al mercado sus cañas Sojurn, de 4 mts y 4,25 mts, pensadas y diseñadas para el emrcado argentino y sus pejerreyes. Esta ùltima caña, de 4,25 es la que llevamos al Riopla. Y su debut no pudo ser mejor: un matungo de 1,340kg se prendiò en la caña de Joaquìn y tras cañar con eficacia el guìa pidiò copo sabiendo que era grande. Lo trabajò con maestrìa, a estrella bien regulada con su multi Power Pro, y la sorpresa vino al llegar la pieza cerca del bote, porque la boya de atrás tambièn se movìa como loca ¡Era un doblete!. A la bestia ya mencionada, se le adosó un matungo de 800 gramos. En suma, mas de 2 kilos de pejerrey hicieron que la Shimano Sojurn pasar la prueba de fuego con eficacia, hacièndonos pensar ya mismo en las lisas del Salado que seguramente presentarÓn nuevos desafìos para tan buenas cañas.
La mañana siguiò con una veintena de ejemplares que oscilaron entre 600 y 900 gramos. Tuve la suerte de meter un gran peje de 1,200 kg, en tanto Joni logrò otro ejemplar que pasò el kilogramos. Roberto no se quedò en saga y tambièn -ya cera del mediodìa- obtuvo un tremendo ejemplar que ya ni pensamos pero era de similar porte a los anteriores. Estábamos en la gloria. Se multiplicaban en la lancha los abrazos, las felicitaciones y las caradas ante un pique errado. Porque èsta salida no se caracterizò tanto por la abundancia de pique (habremos sacado unas 30 piezas entre cinco cañas), sino por la calidad de los ejemplares, tremendas bestias para el asombro. Entre fotos y filmaciones, la mañana se nos pasò volando.
Datos a tener en cuenta: encarne con doble mojarra y remate de filet de dientudo fue una carnada excepcional para tentar a estos bocones. Asimismo, el largo de brazoladas mas rendidor fue el de 7 a 10 cm, bien arribita. En brazoladas mas largas, se dieron pejes no tan grandes. Al mediodìa, con rìo planchado, las boyas estaban casi pegadas a la lancha y se nos helaba la sangre al ver bular a los matungos cerca de las boyas (el mejor color fue el rojo), tras lo cual no habìa que desesperarse y los dejÓbamos comer hasta que llevaran con suavidad pero con firmeza. Era el momento de clavar e iniciar una nueva batalla. Cada peje logrado rompìa la calma y luego habìa que esperar un rato para volver a pescar. Ya a las 14 estÓbamos mas que satisfechos y emprendimos el regreso. Con agua planchada y mirando fotos y filmaciones que nos mantuvieron extasiados, volvimos còmodos a la Marina del Sur planeando un pronto regreso para sacar mas monstruos del rìo como son los Gran Berisso. Dèse el gusto con los grandes. Con un guìa como Joaquìn Hasaìn, solo debe rezarle a Eolo para que soplen buenos vientos y despuès largarse a la aventura de batallar con los pejes mas grandes del Plata.