De acuerdo con los estudios biológicos realizados, se sabe que las líneas de la palma de la mano se forman entre el tercer y cuarto mes de gestación y luego ya se tiene la mano completamente formada y en cierto sentido a partir del cuarto mes de embarazo, el futuro bebé tiene su destino prefijado. Si bien las líneas de la mano delinean un futuro probable, los dedos, según su forma y tamaño, también van a influir en su destino. Si el pulgar tiene una constante actitud de rigidez, revela que se tiene un carácter que no cede ante nada, por el contrario si el pulgar es dúctil y ágil y puede moverlo con suma facilidad, denota un ser humano que sabe adaptarse a las exigencias de la vida. Si el pulgar ostenta una base carnosa, dice que esa persona es de gran actividad y de fuertes apetitos sexuales. Al índice se lo considera el dedo acusador y al mismo tiempo de la ambición. Aquí se dan distintas variantes: si este dedo índice es más corto que el anular, revela que la persona está interesada en lo espiritual y lo que se relaciona con los sentimientos. Pero si es más largo que el anular, revela que sacrifica los sentimientos y el amor para el logro de sus aspiraciones materialistas. Cuando el dedo tiene más o menos el mismo largo que el anular, implica una persona bastante equilibrada y amistosa. Se asegura que el mayor es el dedo que mayor influencia tiene en la vida de hombres y mujeres por ser el más largo y estar en el medio. Simboliza la perseverancia y si el dedo mayor está bien centrado, implica que la persona es equilibrada entre lo material y lo espiritual, dando a cada cosa su valor intrínseco. Pero si se inclina hacia el anular, expresa que valora mucho más los sentimientos que los logros materiales. Si por el contrario se inclina hacia el índice, expresa que valora mucho más los logros materiales, dejando de lado los sentimientos. Si el dedo está muy torcido, ya se tiene otro tipo de problemas porque revela inmadurez con serios trastornos de conducta. Tanto los egipcios como más tarde los griegos y los romanos usaban anillos en el dedo anular de la mano izquierda. El porqué residía en una errónea creencia de que desde allí partía una vena que llegaba hasta el corazón. Y es justamente en ese dedo en donde se lleva la alianza matrimonial. Si se recuerda lo manifestado para el dedo índice se tendrán ciertas pautas de lo que representa, pero también se le atribuyen sus propias cualidades. Se lo relaciona con el arte y la creación estética porque manualmente hablando es un dedo torpe dada su proximidad con el más pequeño de los dedos. Cuando más carnosa sea su estructura, más será la sensibilidad artística. A pesar de ser el Benjamín, el tamaño del meñique se relaciona con la inteligencia y aseguran que en el hombre primitivo, su tamaño era muchísimo menor. Dada esta circunstancia de asociarlo con la inteligencia, su tamaño está relacionado con distintos aspectos de la personalidad. Como los extremos son siempre malos, se tiene que un dedo meñique que llegue hasta el comienzo de la uña del anular indica que se trata de personas que viven los sueños y las fantasías, lo que puede llevarlos a engaños y falta de responsabilidad, ya que están siempre a la espera de ese algo que los salve y los saque del pozo. En el otro extremo está el hecho de que un dedo meñique demasiado corto -la mitad de largo que el anular- implica una persona demasiado apegada a los beneficios materiales. Si sólo llega por debajo de la segunda falange del anular, se trata de una persona equilibrada entre lo material y lo espiritual que goza de buena suerte con fuertes proyecciones para logros materialistas dejando en segundo lugar lo espiritual.