Esta semana, en primer lugar, recordamos la muerte, en 1995, del boxeador (se cumplirá el aniversario número 19), protagonista de una vida intensa. Enterate del resto en esta nota
Esta semana, en primer lugar, recordamos la muerte, en 1995, de Carlos Monzón (se cumplirá el aniversario número 19), protagonista de una vida intensa que mezcló, con el mismo nivel de adrenalina, la leyenda deportiva con romances famosos y violencia en su vida privada. La tarde del 8 de enero de 1995, el Renault 19 que conducía Monzón perdió el control en la ruta 11, en jurisdicción de Los Cerrillos, Santa Fe, su provincia natal.
Así, a los 52 años, se apagó la vida del inolvidable campeón de los medianos entre 1970 y 1977, lapso durante el cual defendió su corona en 14 oportunidades, hasta que decidió su retiro definitivo a los 35 años, con la faja ceñida a su cintura invencible. Monzón había nacido en agosto de 1942; es decir que, a la fecha, tendría 71 años, aunque durante 2014 cumpliría 72. En la totalidad de su carrera, disputó 102 combates, de los cuales 9 fueron empates y sólo 3 fueron derrotas, todos por puntos. Fue acusado, tras su retiro en 1988, del asesinato de su segunda esposa Alicia Muñiz. El glorioso deportista, en uno de los sucesos más duros de su vida, fue condenado a 11 años de cárcel.
Recuerden que el 8 de enero es el cumpleaños de Elvis A. Presley, quien cumpliría 79 años (murió en el mes de agosto de 1977, a los 42 años de edad). Por otra parte, les cuento que otro número a considerar es el 74 (seguramente será muy jugado) ya que el 20-01 asume Barack Obama.
Asimismo, recordamos por estos días el nacimiento del periodista Bernardo Neustadt, el 9 de enero de 1925, en Rumania (por lo que estaría cumpliendo 89 años), mientras su padre trabajaba en la embajada argentina en Bucarest. En 1966, dio inicio al programa político "Tiempo Nuevo", que lo llevaría al primer plano nacional durante varias décadas, y por el que desfilaría toda la dirigencia política y militar argentina a lo largo de los siguientes treinta años. En ese programa, Neustadt utilizó recursos comunicativos que serían muy recordados, como dirigirse a "Doña Rosa", un estereotipo de ama de casa conservadora que él mismo creara, o frases efectistas, como "lo dejamos ahí", "terminé", "duermo cuatro horas".