Entre los apostadores, las cábalas y creencias generan expectativas a la hora de buscar la suerte, y se dice que “el hacedor del destino de los apostadores es el tallador”, quien es también el que se hace dueño de haciendas y fortunas al arrojar a la ruleta la caprichosa bola. Por ese motivo, una de las cábalas más habituales es seguir de mesa en mesa el rumbo de algunos talladores que parecen favorecer la suerte. Pero la ruleta también tiene sus contraindicaciones para los supersticiosos. Con sólo saber que sus 36 números, sumados, dan 666, cifra que para la mitología bíblica simboliza al diablo, alguno de ellos optaron por dejar de jugar definitivamente.