Uno de los problemas principales es que en general perros y gatos reaccionan de alguna forma al estímulo tan potente que les produce una explosión. Es muy raro que permanezcan indiferentes. Por eso es conveniente prepararlos y preparar la casa con tiempo, para tratar de evitar que sufran lo menos posible durante los días de fiesta.
Además es una buena oportunidad para enseñarle a los más pequeños de la familia el peligro que encierra para ellos y sus amigos "los animales" el uso de pirotecnia. Acaso resulta gracioso el ruido que hacen estos artefactos al estallar, pudiendo quemar a las personas, aturdiendo, atemorizando y desconcertando a las mascotas. Es importante recordar que la tenencia de un animal, sea o no de raza, significa una gran responsabilidad. No es un juguete y quien ama a sus mascotas seguramente no desea hacerles daño. No deben ser objeto de risas ni bromas pesadas. Ellos sufren y tienen sensibilidad como cualquier otro ser vivo.
También los días de fiesta significan comidas y dulces no habituales en la mesa de la cocina, la apertura de las puertas, invitados que llegan, reuniones fuera del ritmo habitual de la casa y la proximidad de las vacaciones, que también tienen un significado para los animales.
Los perritos más traviesos encontrarán el escenario ideal para "robar" comida, por ejemplo chocolate, que es venenoso para los perros y puede causarles daño hepático e incluso la muerte, y es un problema bastante común. También resulta frecuente que salgan corriendo a la calle cuando la gente está entrando, o se escapen y queden afuera de la casa corriendo el riesgo de perderse o accidentarse.
Uno de los aspectos que hay que trabajar con las mascotas previo a las fiestas es tratar de evitar que salten encima de la gente, que se paren sobre la mesa con golosinas, o mendiguen comida en la mesa durante la cena. Si lo hacen habitualmente, es un buen momento para comenzar a educarlo, por su bien y el de los invitados.
Hay que trabajar en la obediencia y los buenos modales. Los perros son criaturas de hábito, cuanto antes se comiencen a practicar nuevos comportamientos, serán menores los disgustos que se tendrán a la hora de los timbres y campanas que indican una rutina distinta a la habitual, la de las fiestas navideñas.
Conviene trabajar en algunos comandos de obediencia básica de una manera formal, con una correa, para ayudar a la mascota con las indicaciones de caminar al lado del dueño, "siéntate", "abajo", "descansa" y "ven". El propósito de trabajar en estos aspectos es lo que permitirá tener control sobre otros temas, y también ganarse el respeto del animal.
Una vez que el perro sabe lo básico, se pueden utilizar los comportamientos para trabajar en todas las demás cuestiones. Por ejemplo, si se lo descubre revolviendo la basura, hay que decirle "No". El "abajo" también se puede utilizar para eliminar la mendicidad en las comidas, sobre todo cuando está acosando a los invitados. Es posible que sea necesario ponerle la correa en un primer momento para enseñarle a no correr hacia la puerta, incluso si está abierta, no saltar sobre las personas que entran, ni escaparse.
Además de la conducta del perro, también es importante que las personas desarrollen buenos hábitos. Mientras que la mascota debe aprender a no robar chocolate o a no meterse en cosas que quedan sobre la mesa, también es importante que sus dueños las cuiden no dejando las cosas potencialmente peligrosas a su alcance. Poner en práctica la previsión y trabajar sobre la obediencia del perro y costumbres antes de tiempo, es una excelente manera de garantizar su seguridad.
-En todos los casos, la compañía del dueño es importante. No haciendo mimos y caricias, sino con su presencia, para tranquilizar al animal. Y ante cualquier duda, consultar con tiempo al veterinario.
-Convendrá que en el ambiente donde se resguarde al animal haya cortinas para apaciguar la vista de los destellos, con alimento y su colchoneta preferida para descansar.
-Logrando un ambiente relajado, se evitará que el animal se escape fuera de la casa por temor y que no se lo vuelva a encontrar, algo común en estas épocas.
El temor excesivo a los petardos y truenos es frecuente en los perros. Este problema afecta tanto a la mascota por el sufrimiento que padece y por el riesgo que corre de lastimarse a sí mismo al tratar de escapar o esconderse y hasta extraviarse.
Para este miedo, no existe una predisposición determinada por la raza, la edad o el sexo de la mascota, simplemente es una fobia producto de una respuesta de temor intensa e injustificada a los ruidos. El animal trata de huir o esconderse, pide protección al dueño, tiembla, pone la cola entre las patas, se agita, a veces gruñe o ladra desde lejos y los ojos parecen agrandarse.
Normalmente cuando el perro escucha por primera vez este tipo de ruidos, se asusta. Si no le ocasiona consecuencias mayores, se acostumbrará e ignorará por completo esos ruidos. Pero si los asocia con experiencias desagradables y siente que no puede escapar a ningún lado o que recibe una excesiva atención del propietario con el fin de calmarlo, reforzará el miedo y, con el tiempo, se transformará en una fobia.
Los gatos, no solo se pueden alterar por los destellos de los fuegos artificiales, también les afecta el ruido. Por eso conviene asegurarse que el gato esté adentro de la casa mucho antes que comiencen las celebraciones.