Daniel Angelici se acercó a la concentración argentina en La Serena y habló con Carlos Tevez de intereses sectoriales que exceden a la Selección nacional. El escenario de la charla sobre su hipotético regreso a Boca, no fue el adecuado. Al error de los protagonistas en permitirse ese diálogo, se sumó la laxitud de la AFA y del entrenador Gerardo Martino.
Una hora con Carlos Tevez. Una hora en la concentración de la Selección en el hotel Serena Suites, en la ciudad de La Serena, en Chile. Los protagonistas fueron el presidente de Boca, Daniel Angelici y Tevez. La charla fue específica: Angelici tanteó al Apache para intentar que regrese a Boca en las próximas semanas, aunque el delantero aún tenga un contrato con la Juventus que finaliza en junio de 2016.

Que Angelici y Tevez hablen de intereses comunes, está perfecto. Boca, en definitiva, los une. Pero que lo hagan en el ámbito restringido y reservado de la Selección en la inminencia del cruce de Argentina decisivo frente a Uruguay, de mínima parece absolutamente desafortunado. Como ejemplo, es pésimo.

Privilegiar intereses sectoriales (su probable retorno a Boca) en lugares y espacios que por estos días no corresponden, revelan imprudencias inocultables de la AFA, de Angelici y del responsable técnico de la Selección, Gerardo Martino. Tevez, por supuesto, también es responsable de protagonizar una reunión ajena a las preocupaciones y a la dinámica de la Selección nacional.

El hecho delata desprolijidad. Y pone en foco algo que no debería haberse consumado en plena disputa de la Copa América. Angelici que suele jactarse de su capacidad dirigencial y de su admiración por la organización y la logística del fútbol europeo, debería saber que su reunión con el ídolo boquense fue inoportuna y criticable, más allá de la aceptación del jugador.

Porque estas situaciones tan simpáticas para el pueblo boquense y para la prensa o el universo mediático adicto a Boca, también denuncia incapacidad para fijar límites. En el escenario de la Selección, las prioridades tendrían que ser todos los caminos que conducen a la Selección. Para hablar de situaciones que exceden a la Selección (como es este caso en particular) existen otros momentos y otras circunstancias más adecuadas.

Martino, como líder natural del grupo, abrió puertas que no corresponden. Porque también para estas cuestiones se ejerce el liderazgo. No importa la dimensión que otorga el cargo de presidente de Boca. O la presión que puede generar su presencia en las puertas de la concentración argentina.

No son detalles accesorios, aunque quizás lo parezcan. Con este mismo criterio habría que franquearles las puertas a empresarios, intermediarios u otros presidentes de clubes interesados en dialogar con los jugadores sobre temas privados.

El ámbito de la Selección no es la mesa de un bar. Ni una oficina para articular negociaciones particulares. Si esto no se interpreta, pasa lo que pasó con Angelici y Tevez. Un error naturalizado. Casi por todos. Hasta por los que lo deberían condenar.

      Embed

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados