En la Casa de Gobierno el clima era de silencio absoluto, como en esos velorios donde va poca gente y busca ser discreta. Nadie en los pasillos y ningún funcionario hablando, como solía ocurrir en otros tiempos en el día después de una elección. En el Ministerio de Economía, en cambio, el ritmo era más parecido al habitual, aunque no tan vertiginoso como la última semana. Massa llegó temprano, tuvo reuniones varias y comenzó a delinear con su equipo económico las principales variables para tratar de llegar con la economía lo menos detonada posible al 22 de octubre. Antes, la noche del domingo, había hablado con los principales referentes de Unión por la Patria con los que coincidió en algo: hay que confrontar con Milei.
“Hoy tenemos una nueva oposición: Milei. Tenemos que construir una nueva mayoría: Massa”. Con ese slogan en el Palacio de Hacienda se preparan para salir a militar ese nuevo eje luego de que el líder de la Libertad Avanza consiguiera ser el candidato más votado en las PASO con poco más de 7 millones de votos. Detrás , con apenas un poco más de 5 millones de votos se ubicó Massa como el segundo candidato más votado. Pero Unión por la Patria debe enfrentar el desafío de conseguir más de 2 millones de votos más que en las PASO para poder ganarle a Milei.
Además, buscarán sacar más votos que Juntos por el Cambio, que este domingo sumó entre los dos candidatos que competían en las PASO 6.680.000 votos, 4 millones de Patricia Bullrich y el resto de Horacio Rodríguez Larreta. Pero, aunque saben que deben tratar de quedar segundos, la estrategia es confrontar con Milei, no con Juntos por el cambio.
De eso hablaron en la noche del domingo Massa, Wado de Pedro, Axel Kicillof y Máximo Kirchner, quienes analizaron cuál será la estrategia a seguir para los próximos 70 días en el marco de la campaña de cara a la primera vuelta, y con el objetivo final de meterse en el balotaje.
Para eso Massa en su rol de ministro de Economía tomó varias decisiones este lunes. La primera fue dejar que ocurriera una devaluación del 22% del peso ya que el dólar oficial pasó de $ 287 el viernes a $ 350 el lunes sin mediar anuncio alguno. Fue una forma de asumir que, ante la falta de dólares, lo mejor era intentar dejar de frenar su suba y permitir que fluya. Este movimiento le permite al ministro congraciarse también con el FMI del cual espera obtener 10.750 millones luego de que el board apruebe el acuerdo el próximo 23 de agosto.
En el Palacio de Hacienda aseguraron que la devaluación “no fue una reacción al mercado, sino una decisión adoptada por el propio ministerio de Economía”. Ocurre que en el mercado el nerviosismo se instaló horas después de que Milei ganara las PASO, ya que el mercado no confía en el libertario teme que si gana se de una transición “para nada ordenada y llena de incertidumbre”, según señalaron en la city porteña. El dólar blue llegó a superar los $ 700 pero cerró en $ 685. El viernes había cerrado en $ 605.
Como es lógico al soltar el dólar oficial el Gobierno sabe que eso se trasladará a precios. Por eso planean un nuevo acuerdo de precios que se encargará de negociar Guillermo Michel, hombre de confianza de Massa que por unos días dejará de ocuparse sólo de la Aduana y se pondrá al frente de la negociación con las empresas para acordar precios. A las empresas que adhieran se les ofrecerán “descuentos impositivos, además habrá una letra del BCRA para garantizar las operaciones de importación de sus cadenas de valor”, señalaron en Economía. De esta manera tratarán de bajar las expectativas inflacionarias que para agosto se plantean ya en dos cifras, es decir, en más del 10%.
Una inflación de dos dígitos mensual y el dólar disparado no son el escenario más proclive a que Massa pueda repuntar en la primera vuelta. Pero la estrategia está en marcha y desde Unión por la Patria ya decidieron confrontar con la nueva oposición: la que encabeza Javier Milei.