La remontada del candidato kirchnerista bonaerense pondría las cosas muy parecidas a 2009. Pero a diferencia de entonces, podrían ser un acicate para volcar en octubre el voto anti K. El papel de Scioli y la interesante interna de UNEN.
Conocido el resultado de la pelea de 'Maravilla' Martínez con el inglés Martin Murray en cancha de Vélez, quedó la sensación de que el argentino en realidad había perdido. Los conocedores del boxeo sugirieron explicaciones técnicas para justificar luego el resultado, concluyendo que un retador tiene que hacer mucho más para derrotar al campeón en su tierra. La comparación vale no sólo por la cercanía al kirchnerismo que le asignan a 'Maravilla', sino también al analizar la pelea electoral que se dará en pocos días en las PASO, en el terreno que se ha denominado 'la madre de todas las batallas'.

Arrancó el retador Sergio Massa ganando por el efecto sorpresa que significó su lanzamiento, que dejó demudado al oficialismo y generó un efecto devastador en el resto de la oposición. Pero tras la ventaja inicial, la persistente campaña kirchnerista para instalar a Martín Insaurralde pareció rendir los efectos deseados al acercar al intendente de Lomas de Zamora al porcentaje con el que el oficialismo considera que constituye su núcleo duro. Según algunas de las últimas encuestas, el Frente para la Victoria está por alcanzar el 30% en la Provincia de Buenos Aires, bien cerca del Frente Renovador.

Están los oficialistas que, mezcla de optimismo genuino y sobre todo propaganda lógica, sugieren que ganarán con el 40%, tomando en cuenta el último y arrollador antecedente del 57% de la elección para diputados nacionales de 2011. Pero son situaciones totalmente diferentes, en contextos muy distintos. Conviene recordar mejor los resultados de 2009, precisamente la elección que este año se renueva. Entonces, el kirchnerismo, que llevó como candidatos a Néstor Kirchner (1º), Daniel Scioli (2º) y Sergio Massa (4º), obtuvo 32,18%, dos puntos y medio por debajo de la lista que ganó. Hoy, participantes de esa nómina que buscan la renovación de sus bancas aseguran que la diferencia fue más notoria. Y lo dicen con naturalidad: para derrotar al campeón hay que hacerlo con amplitud, si no no alcanza. Es el temor del massismo, en un marco en el que algunos consultores empiezan a sugerir un 'empate técnico'. Los especialistas afirman que a partir de los 3 puntos ya no puede hablarse de empate técnico.

Volviendo a 2009, la escasa diferencia entre los dos primeros le dio apenas un diputado más al ganador. A esta altura no es lo que se está discutiendo en el seno del oficialismo, donde los más racionales hace rato que dejaron de ilusionarse con la re-reelección. Decíamos hace algunos días que las expectativas kirchneristas estaban puestas en perder por 5 puntos en las PASO. Siguen pensándolo, pero ahora sugieren que ese resultado les daría tiempo a poder darlo vuelta dos meses y medio después, a la hora de la verdad. Juegan con el efecto 'desilusión' que podría pegar fuerte en el Frente Renovador ante una elección que no cumpla las expectativas optimistas iniciales.

En la otra vereda no opinan así. Se sabe que hay encuestadores que no tienen números tan 'ajustados'. Y sobre todo advierten que si bien la escalada de Insaurralde ha sido meritoria, el kirchnerismo encuentra su techo poco después de los 30 puntos. Que la fotografía de 2011 es bien diferente y que el electorado bonaerense vuelve inexorablemente a dividirse en los tres tercios bien marcados en 2009. Alterando arbitrariamente las matemáticas, hoy esos tercios están representados por cuatro actores, los principales y otros dos que se reparten el restante. Pero está también la sensación de que alrededor de un 65% del electorado no quiere que gane el kirchnerismo, por lo que en caso de que el 11 de agosto el resultado no mostrara al Frente para la Victoria doblegado con claridad, parte de los votos de De Narváez y Stolbizer podrían ir a robustecer los de Massa en octubre.

Más allá de esas disquisiciones, el gobernador Daniel Scioli ha vuelto a renacer de las cenizas a las que muchos lo habían reducido el 22 de junio. Reconoce que buena parte del mérito del ascenso de Insaurralde le corresponde a la Presidenta, pero sabe que su papel en esa escalada ha sido trascendental. Por algo le pidieron que volviera rápido de Italia para seguir en la campaña; por algo no hay manera de encontrar una foto en la que él y el intendente de Lomas estén separados; por algo vivió como una reivindicación el papel central que le asistió en el acto de GESTAR celebrado en El Mangrullo la última semana, con todos los gobernadores oficialistas a su lado. Uno de ellos, José Luis Gioja -que de reelecciones algo sabe- dijo en ese acto que 'el próximo presidente sale de acá'. Más allá de los deseos kirchneristas, la liga de los gobernadores espera tener especial incidencia en esa elección, y Scioli -que ha decidido no volver a hablar de sus aspiraciones presidenciales- se sabe con ventaja en ese terreno.

En las presidenciales estarán pensando muchos de los que compitan el domingo. Como Hermes Binner, favorecido por las encuestas que lo encumbran en Santa Fe con un 50% de intención de voto, al frente de una lista que tiene nada menos que a él como ex gobernador de la provincia en primer lugar y al ex intendente radical de la capital santafesina Mario Barletta, segundo. También lo hará Julio Cobos, que inicia el domingo su 'operación retorno' a los primeros planos con una elección en la que arrancó para comerse a los chicos crudos, pero se fue desinflando producto de lo que le resta otra lista radical motorizada por el intendente de la capital Víctor Fayad y el ex gobernador Roberto Iglesias, que la encabeza. Y también juega sin jugar Mauricio Macri, que todavía disfruta de la exitosa inauguración del Metrobús y apuesta a una victoria amplia en su distrito, aunque no tiene buenas señales de Santa Fe, donde Miguel Del Sel estaría cediendo el segundo lugar que logró en 2011, aventajado por Jorge Obeid. En Córdoba, el ex árbitro marcha en un expectante tercer lugar, a cinco puntos del radical Oscar Aguad y ocho del favorito Juan Schiaretti.

Una de las elecciones que se llevarán toda la atención el domingo será la del frente UNEN, que representará una verdadera interna entre cuatro listas. Tan excepcional es esta elección, que hasta sus principales candidatos ya debatieron públicamente en semanas consecutivas. Los aspirantes a senadores aburrieron sin elevar el amperímetro, pero el debate de los diputados fue todo un show, con Elisa Carrió como protagonista principal. La propia diputada se había ocupado de calentar la previa con declaraciones e imputaciones que rozaron lo ofensivo, pero no debería nadie horrorizarse porque alguien le ponga pimienta a una interna. Más bien debieran agradecerle. Aunque deberán rezar porque la Coalición Sur que encabezan 'Pino' Solanas y Carrió -primera según los sondeos- no se quede con todo y permita que la lista definitiva de diputados integre -sistema D'Hont mediante- a Ricardo Gil Lavedra y Martín Lousteau, cuestión de que todos hagan fuerza el 11 de agosto por esa lista.

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