En España tuvo 65 detenidos. En la Argentina 10 acusados, de los cuales sólo tres siguen en prisión y están siendo juzgados en un Tribunal Oral en lo Penal Económico.
La primera investigación no fue en nuestro país. En España, a partir de una información de inteligencia británica, se abrió una causa para seguir a unos ciudadanos colombianos y españoles que, aparentemente, estaban por enviar un importante cargamento de cocaína a Europa. En esa causa empezaron a surgir los nombres. Las escuchas telefónicas, algunas de ellas increíbles, revelaban cómo los integrantes del cártel cambiaban los celulares y codificaban los números. Parecía una película de agentes de inteligencia internacional.
En nuestro país, la investigación se inició de una forma más casual. En junio de 2010, dos contenedores cargados con manzanas de Río Negro fueron transportados en camiones desde Ingeniero Allen, luego de pasar por la Aduana de Villa Regina, al Puerto de Buenos Aires. Un contenedor ingresó por una Terminal y partió en un barco. El otro estuvo algunos días en la entrada al Puerto, hasta que el transportista recibió la autorización de ingreso. El empleado de Aduanas, al pasar el contenedor por el escáner, vio bultos extraños, por lo que convocaron a los propietarios de las frutas.
El español Valentín Temes Coto, dueño de la empresa, su mano derecha Claudio Maidana y el empacador rionegrino Nelson Hinricksen son los tres detenidos que tiene la causa y que están siendo juzgados en el TOPE 3 de la Capital Federal. En tanto que los agentes aduaneros Osvaldo Daniel Centeno, Gustavo Guillermo Alzogaray y Pablo Ariel Merse serán juzgados por "inobservancia de sus obligaciones en las tareas de control".
En España habían sido detenidos, entre otros, un mexicano que sería integrante de un importantísimo Cartel Colombiano y empresarios, entre ellos familiares directos de Temes Coto y conocidos exportadores argentinos. Varios colombianos lograron huir.
La historia de Temes Coto es llamativa. Se dedicó, en España, al negocio de la fruta. Allí conoció a sus familiares argentinos, cuando llegaron en viaje de turismo. Era ni más ni menos que el empresario Alfredo Coto, dueño de la cadena Supermercados Coto. Después los españoles visitaron a sus parientes argentinos. Hasta que finalmente Temes Coto se vino al país con su entonces esposa a trabajar en Coto, donde fue gerente de productos frescos. Esa relación se rompió y el español abrió su propia empresa. Cabe aclarar que Alfredo Coto, que no tiene ningún tipo de vinculación con esta causa, fue mencionado por su primo en la declaración pero sólo al contar su historia personal.
El sábado 12 de junio de 2010, Hinricksen recibió una llamada de Maidana, quien le dijo que viajara urgente a Buenos Aires, que había un problema con el contenedor de la empresa Frutol SRL (propiedad de Temes Coto, que llevaba manzanas con la firma Brisas). El rionegrino, que declaró que en ese momento pensó que se habían roto las cajas, viajó el domingo en avión. Lo pasó a buscar el hijo de Temes Coto en un Audi A5. Lo llevaron a Pilar, a conocido restaurante de la Panamericana, donde tomaron un café con Maidana.
Según la declaración que consta en la causa, Temes Coto llegó en un auto Porsche acompañado por una mujer. Era la novia del empresario. Se trataba de la jueza de instrucción María Gabriela Lanz (quien deberá declarar en marzo próximo en el juicio). La magistrada no participó de la reunión, se mantuvo apartada. Pero según distintas declaraciones, allí acordaron que Nelson iría a la apertura del contenedor, pero que lo acompañarían Valentín y Claudio.
Tras varias postergaciones, el contenedor se abrió el 16 de junio. Hinricksen fue a la apertura, incluso él declaró que ayudó a los empleados a bajar los pallets. Dijo que siempre pensó que alguien había acomodado mal la fruta, que nunca imaginó que podía haber droga hasta que comenzó a ver los ladrillos de cocaína que sobresalían entre las manzanas. Maidana y Temes Coto, pese a que los llamó varias veces por celular, no fueron ni le atendieron el teléfono.
Temes Coto recién se presentó diez meses después desde que el juez Jorge Brugo, a cargo de la causa, le ordenara la captura nacional e internacional. En el puerto de Buenos Aires habían hallado 1.647 kilos de cocaína y, al tocar el Puerto de Santos, en Brasil, el barco que llevaba el primer contenedor, se encontraron otros 1.700 kilos de cocaína. Al entregarse, Temes Coto ensayó una extensa explicación, se declaró inocente, puso como sospechosos a otros empresarios y, por último, recibió el apoyo de su novia, la jueza Lanz, quien se ofreció como fiadora para lograr una excarcelación. No lo aceptaron; el español aún está en la cárcel.
En el juicio, que comenzó a finales del año pasado y que se extenderá hasta mediados de 2013, Temes Coto volvió a insistir en su inocencia. Es más, dijo que por su intervención se descubrió la cocaína. El juicio, por ahora, tiene un final abierto.