"Tengo la total confianza de que los países de este continente con los que la Santa Sede no tiene aún una relación plena avancen sin vacilaciones en un diálogo que a todos beneficiará", apuntó el pontífice en su cuarto día de visita a Corea del Sur ante un grupo de unos 70 obispos asiáticos en el santuario de Haemi (oeste).
Si bien no mencionó a ningún país en concreto, hubo unanimidad a la hora de interpretar que el principal objetivo de sus palabras era el Gobierno de Pekín, con quien la Santa Sede tiene relaciones tensas. El Vaticano no tiene relaciones con el gigante asiático desde 1951.
Muestra de ello es el viaje a Corea del Sur, el primero de un papa en 20 años a Asia Oriental, y el que Francisco tenga la intención de regresar al continente el próximo enero para visitar Sri Lanka y Filipinas.
El pontífice, que pasó toda la jornada en los alrededores de la fortaleza de Haemi (unos 150 kilómetros al sur de Seúl) donde miles de mártires católicos fueron ejecutados en el siglo XIX, celebró hoy una nueva misa multitudinaria ante 45.000 personas.
En la celebración, que puso punto final a la VI Jornada de la Juventud de Asia, Francisco hizo un llamamiento a los jóvenes católicos para que construyan una Iglesia "humilde" y "misionera".