El personaje que durante décadas unió en la Argentina fútbol y peronismo al son del bombo no formaba parte de la delegación oficial, pero cuando el pontífice se enteró de su estancia allí lo hizo pasar.
"El Tula se presentó ante la Guardia Suiza y le explicó quién era. 'Ustedes pregúntenle al Papa si yo puedo entrar'", contó Cherquis Bialo en declaraciones a radio La Red. Y prosiguió: "No sólo entró: fue el penúltimo en saludar al Papa, le besó la mejilla y le entregó un libro con su biografía".
El vocero de la AFA habló del pedido especial para Tula, el "hincha" de Rosario Central que llegó a tocar su bombo en actos de Juan Domingo Perón: "Le pedimos al Tula que no hiciera sonar el bombo en esa sala, se lo pedí personalmente. 'Por lo menos esperá que el Papa termine de dar la bendición'".
Sin embargo -concluyó- "antes de que el Papa empezara la bendición, el Tula arrancó con el bombo", que así sonó por primera vez en la Sala Clementina del Vaticano.