Señor director:
Hace unos años los países se armaban hasta los dientes... ¡que casualidad! Ya que era la forma de defender sus fronteras. Con ejércitos armados con ¿modernas? armas, dan de “comer” a millones de sus ciudadanos. ¿Cuál es el fin? Evitar que países, usualmente vecinos usurpen lo que los patriotas nos dejaron. Hoy, salvo en un solo país, las disputas se dirimen en los foros de discusión en organismos internacionales. Pero hay algunos que no les hacen caso a las resoluciones y continúan robando territorios de otros países. Pero veamos lo sucedido hace poco, relativamente, en Yugoslavia. El líder murió y se fraccionó, saliendo odios ancestrales unos contra otros. Las personas se mataban ya que eran de otra raza y/o religión, no respetando nada, salvo la ambición personal. Una una fuerza internacional puso un cierto orden, pero ¿se terminó o quedó el germen esperando nuevas posibilidades? ¿Para qué queremos fuerzas armadas o desarmadas si se sigue la voz del “caudillo” solamente? Claro, ¿qué se hace con toda esa gente?
Roberto Montezemolo
DNI 3.442.821