Hagamos una equivalencia entre las religiones y la política populista. Ambas se confunden en casi una sola base; los pobres. Pero ¿qué hacen por ellos? Las declamaciones de ambos son simples palabras, basadas sobre una utopía: terminar con la pobreza. El mundo esta super poblado y los indigentes son cada vez más. Esto fue “ayudado” por la robótica, que fue sustituyendo cada vez más y más mano de obra. Y los principales países, continúan viviendo en las nubes, pagando salarios fuera de toda lógica, pero “engatusando” a millones de personas. Las religiones van cada día a menos ya que el milagro no existe y no se aclara. Los políticos hacen las suyas y cada tanto hacen pruebas de magia y se transforman en Dioses pero con pies de barro. Así fue lo que nos pasó aquí. Un presidente se gastó todo lo que tenía “tirado en los pasillos del banco”. Otro tomó créditos en el exterior, a ser pagados por todos, ricos y pobres. Los siguieron haciendo y tenemos más de 200 mil millones de dólares de deudas. Un país con los valores morales destrozados ya que fundieron a la industria local. Así, ya nadie cree en nada, salvo que hay que comer a diario.
Bernardo Rivera
DNI 6.433.663