Señor director:
Todavía hay compatriotas que no saben agradecer a Dios, la Vida, la Naturaleza, o a quien sea, lo que les han dado. Vivir en Argentina es una de las mayores dichas que podemos tener en la vida. Sin grandes conflictos, sin guerras, sin discriminaciones, sin graves problemas sociales y no lo apreciamos ni lo agradecemos. ¿Alguna vez hemos pensado si hubiésemos nacido en el continente africano? Segregación racial, guerras tribales, hambrunas y clima hostil. ¿Y si hubiésemos nacido en Medio Oriente? Odios ancestrales por cuestiones religiosas, costumbres de hace dos mil años atrás y medidas dictatoriales. Y así, cuando comparamos lo que podríamos tener y/o sufrir debemos sentirnos eternamente agradecidos. Pero no lo hacemos. Siempre pidiendo algo más y enturbiando el agua que luego debemos beber. Las leyes que rigen nuestro diario accionar son casi la perfección. Todo lo contempla, todo lo regula y si no lo hace, los pícaros abogados se encargan de tergiversar las cosas para su lado. Y nadie dice nada. Si se acusa a alguien de algo, se zafa contratando a un especialista en antónimos y todo arreglado.
Isidoro A. Avila
DNI 6.635.542