Todos tenemos vicios y adicciones. Algunos son inocentes y otros, peligrosos. Siempre el Estado nos protege contra esas enfermedades. La droga, el tabaco, la bebida, el juego son todos vicios que crean adicciones. De las cuatro mencionadas, el Estado permite la promoción y propaganda en tres de ellas. Se supone que todo lo que rinda ingresos de dinero a las arcas del Estado está bien. Al ciudadano primero se le enferma, se le cobra muchos pesos en impuestos y luego se gasta ese dinero y más en curarlos en hospitales. La droga es de acción más rápida. Mata en forma más acelerada y no se da cuenta, quien la consume, que se está suicidando. Pero como no cobra impuestos, el Estado la combate. Pero no se ha dado cuenta (¿o sí?), pero deja muchos millones de ganancia y contra el dinero no se juega. Poco a poco nos vamos alimentando más con productos de laboratorio y dejamos de lado lo natural. Las bebidas energizantes son perjudiciales, pero igual se venden. El cigarrillo es malo, pero diciéndolo en sus envases, no se soluciona. Todo lo prohibido solamente beneficia a una elite. Si los adictos son enfermos, que los traten los médicos, no los policías.
Manuela S. Roca
DNI 13.765.721