El 14 de octubre de 1529, el sultán Solimán El Magnífico (1494-1566) levanta el sitio de Viena, tras perder más de 80 mil hombres. Combatió a los cristianos, dominó el Mediterráneo aliado con el pirata Barbarroja y amuralló la ciudad vieja de Jerusalen. Ese día ocurrió un acontecimiento que revolucionaría la historia de la industria pastelera del mundo. Los panaderos de Viena, alborozados por el levantamiento del sitio, fabricaron miles y miles de masas especiales, a las que les dieron una forma determinada: de medialuna, porque esa imagen simbolizaba al Imperio Otomano, que eran los invasores. A partir de allí la medialuna pasó a formar parte de la pastelería mundial.