Siempre los chicos deben y desean mirarse en un espejo que les muestre una imagen a quién seguir. Cuando muy pequeños esa es la del padre. Hoy la de la ‘seño’ de la guardería. Allí, sólo se aplica el ‘dolce far niente’ y los límites son solamente la de los países. Entonces cuando se crece un poquito más, buscan la violencia, sexo, promiscuidad y vicios, en la televisión. Es ahí, cuando están preparados para salir al mundo. Algunos se hacen preguntas como ser ¿qué es el respeto? ¿Qué son las buenas costumbres? Y no encuentran respuestas. Es que ya las generaciones que los engendraron no lo conocieron. Por miedo a que tuvieran más poder, destruyeron a las fuerzas armadas y el servicio militar. ¿Era bueno? No se sabe, solamente que durante un año o dos, los muchachos respetaban a alguien. Por otro lado tenemos la copia de los dictadores. No son necesarios nombres, estuvieron y están por todos lados. Durante horas hablan y hablan y hablan y no dicen nada. Y la gente los escucha y los mira embelesados. Y se les alcahuetea porque tienen el poder y el dinero. Abramos los ojos antes de caer al precipicio.
María A. Young
DNI 13.825.918