Hace muchos años el centro del poder estaba en Europa y especialmente en Francia. La monarquía que estrujaba al pueblo era quien pagaba sus excentricidades. Sin ser el centro, nosotros también lo tuvimos y ¿lo tenemos?
El pueblo se cansó y dio un ‘piquetazo’ que derribó a los monarcas y se instaló en el poder. ‘Libertad, Fraternidad e Igualdad’. Todos los países que adoptaron ese sistema aceptaron esas premisas.
Pero ¿se cumplen?
Y ahí está el problema. Si dan libertad se pasa al libertinaje. Si dan fraternidad se llega a la promiscuidad y si dan igualdad todo se mezcla.
El ser humano es clasista por antonomasia. Unos no se quieren juntar con los otros y se discriminan por raza, dinero y hasta por religión.
Esto es ridículo ya que todos tienen un mismo Dios, pero difieren cómo lo interpretan. Mientras tanto se matan por esas ideas.
En democracia es muy difícil aplicar la igualdad. Es que imaginamos una torta donde hay varios comensales. Todos quieren la mayor porción.
Cuando se aumentan los invitados, se achican los pedazos. Pero siempre algunos comen un trozo y otros se conforman con las migas. Hasta que el hambre los supera e intentan un ‘piquetazo’.
Busquemos mantener el trípode que sostiene la democracia, sin violencia y sin molestar a todos. Tener las riendas cortas no significa ser restrictivo ni autoritario, es ser ordenado.
Claudia C. Curbelo
DNI 7.773.350