El 16 de febrero de 1835 asesinaron al caudillo riojano Juan Facundo Quiroga. Lo mataron en el paraje cordobés Barranca Yaco, cuando volvía de gestar la paz entre los gobernadores de Tucumán y Salta, a pedido de Juan Manuel de Rosas. La historia ha incubado la sospecha de que detrás del asesinato de Quiroga estuvo la mano de Rosas.