Señor director:
Cuando alguien causa un daño debe compensarlo con algo a fin de resarcir el perjuicio. En el país, nadie se hace cargo, y por todos lados, se ven las contaminaciones. Solamente ‘cuatro locos’, dicho con mucho respeto, luchan a ‘brazo partido’, a fin de cuidar la ecología. Están ‘peleando’, para que los escolares tomen conciencia, de que las pilas son altamente contaminantes. Mientras tanto, las fábricas son enviadas fuera de las grandes ciudades y países. Hace unos años atrás, en India explotó una fábrica, donde murieron miles de personas. Otras quedaron lisiadas para toda la vida. Como siempre, con unos miserables dólares, lo arreglaron. No les importan, los seres humanos siempre que hagan dinero. El gobierno, quien tiene la obligación de proteger a los ciudadanos, debería exigir que quienes venden productos, no biodegradables o contaminantes, lo reciban de regreso. Eso podría ser así: El que comercia esos productos le pone una seña y luego al devolverla ya utilizada le regresa la misma. El comerciante la devolvería a la fábrica o importador y que ellos se encarguen de destruirlas. ¿Fácil no? ¡Pero que no cobren por ese servicio!
Isidoro A. Avila
DNI 6.635.542