Señor director:
No dudo de las necesidades que afectan a los docentes que hoy apoyan una medida de fuerza como una solución a sus problemas que muchos reclaman con real causa. Creo que lo que no podemos aceptar es que dicha medida afecte en forma directa a los alumnos que quedan absolutamente desprotegidos e impedidos de aprender lo que los docentes tienen el deber de enseñarles. Considerando que el paro se opone literalmente a un mandato constitucional que obliga al Estado a sostener los derechos que fijan su artículo 14, entre ellos el de ‘enseñar y aprender’, como así también las atribuciones del Congreso Nacional, cuyo artículo 75 lo obliga - en sus incisos 17, 18 y 19 - a regular, aplicar y controlar los derechos a una educación bilingüe e intercultural, a una instrucción general y universitaria, además de los principios de gratuidad y equidad, cuya indelegable responsabilidad es del Estado, me inquieta el sometimiento de muchos docentes, a los fundamentos que esgrime el señor Baradel, cuya verdadera profesión es la de ‘gremialista’, con propósitos poco claros y con la argucia de defender derechos docentes, a sabiendas que ellos no se solucionan coaccionando ni presionando, todo lo cual nos hace pensar en intenciones exógenas al quehacer de la educación.
Héctor Juan Domínguez
DNI 5.548.687