Señor director:
Cuando vamos creciendo, vamos tomando conciencia y diferenciamos las cosas que tienen valor de las que no la tienen. De chicos no sabemos lo que es ahora, de lo que es mañana o la semana que viene. A medida que se crece, muchos comienzan a apreciar cada hora de su vida. Nada más indignante y exasperante que otros decidan por nosotros. Para cobrar lo que es nuestro, debemos hacer cola, para el colectivo lo mismo y eso se repite en cientos de actos de nuestra vida. Esperar, siempre esperar a los demás. Esperar por un trámite, por un pago, por un favor y hasta para un encuentro de amigos. Nadie valora el tiempo del otro. Cada persona tiene su prioridad y desprecia lo comprometido. Las 17 se transforman en las 18 o 19.30. Es igual que espere. Es falta de respeto y desprecio por los tiempos ajenos. Y vemos, si pensamos, como los demás usan de algo tan valioso como es nuestro tiempo. Cuando escribimos una carta, mail o hacemos una llamada telefónica, esperamos siempre una respuesta, breve o extensa, pero respuesta al fin. No podemos ni debemos permitir que nos usen nuestros tiempos. No coordinamos los movimientos y muchas veces los pensamientos. Eso pasa cuando tomamos conciencia de nuestro nuevo envase. Entonces...
Claudia A. Cash
DNI 10.833.421