¿Es o no una discriminación? Analicemos y pensemos. Cuando se encuentra un animal doméstico y/o salvaje, a fin de quitarle la “inquietud” que le provoca la época del celo, se le opera, castrándolo. Eso le reduce los deseos y el animal pasa a ser muy manso, adaptándose a la vida humana. Los egipcios, no sabemos las razones, hacían lo mismo con los trabajadores que servían a los emperadores y fueron los que construyeron las pirámides. Hay para los humanos ciertas alternativas cuando se quiere evitar la reproducción. Es ligar las trompas de Falopio y hacer lo mismo en el hombre evitando el embarazo. Ya que los seguidores de los Derechos Humanos ponen el grito en el cielo cuando se habla de la pena de muerte, ¿no sería una alternativa la castración de aquellos violadores seriales? En algunos casos, se podría ligar los conductos y en los más violentos, la castración total y definitiva. En un país civilizado y con delincuentes muy violentos, se utilizó esa práctica y se terminó el problema. Si estuviera contemplado en las leyes, ¿no sería mejor que haya que lamentar varias “Ni una menos”? Cortemos de raíz el problema, y a delincuentes irrecuperables, operarlos. ¿Lo llevamos adelante?
Juan R. Müller
DNI 6.086.742