En la escuela, la seño, luego de saludar, pasaba lista. Y allí al escuchar nuestro nombre, se decía “Presente”. En el secundario pasaba lo mismo, pero el profe, si no participábamos activamente, nos llamaba al frente, a recitar la bolilla. Después de veinte faltas, íbamos directamente a Diciembre. Se asumía, que lo que habíamos podido absorber, de conocimientos, no fueron suficientes, debido a las inasistencias. Cuando en el trabajo, faltábamos, nos mandaban el médico para ver si no nos estábamos haciendo la rata. Hay una profesión en que nada de eso se pide. Y si se controla, se habla de fueros, privilegios y otras cosas que se inventan. Nuestros iluminados representantes, que no lo hacen, tienen la ventaja de que si pasan lista, nadie las revisa. Ninguno es aplazado por faltas, ni van a Diciembre. Tienen la ventaja, de que no le exigen participación, salvo levantar la mano para votar. Hay veces que tan distraídos están, que solamente están saludando a un amigo y se toma como voto afirmativo. Pero a nadie le importa. Cuando se tratan proyectos ‘delicados’, algunos/as hablan horas enteras, y no dicen nada, pero solamente se vota para terminar de una vez. ¿Qué se votó? No se sabe, pero ‘me dijeron que lo hiciera’
Ana S. Carrasco
DNI 5.758.275