Cuando éramos chicos, tanto nuestros padres, como los maestros nos metieron a fuego, lo que se llamó, puntualidad. Hoy, a pesar de que los relojes están a precios más que accesibles, casi nadie les da importancia. Cuando se pacta una hora determinada, debe ser a los efectos de que los otros lleguen cerca, pero jamás justo a tiempo. Y el deterioro de esa costumbre está instalado en todos los ámbitos. Comenzando por quienes deben dar el ejemplo hacia abajo, pocos van quedando que lo respeten. Hay conceptos que dicen que, ser puntual es una equivocación, ya que si se lo es, no se resalta sobre los otros. Lamentablemente, es un error y es frecuente, pero se está equivocado. ‘La puntualidad es la virtud de los reyes’ dice el refrán. ¿Será para no ser realista? El no cumplir el horario, es una falta de respeto hacia la otra persona. Se está utilizando el tiempo, que no es nuestro y eso es violatorio de una norma de la convivencia ‘Mi derecho termina donde comienza el de los demás’
Angela S. Harmon
DNI 22.435.842