Hace muchísimos años, a fin de controlar la violencia, se usaban métodos crueles. Todavía en algunos países se continúa con esa práctica. Desde el siglo I de la era cristiana, poco a poco se fueron cambiando y suavizando los castigos. Entonces los delincuentes fueron lentamente aumentando la violencia. La vida de los congéneres no tiene importancia y tenemos la excusa de la droga, del mal trato infantil, de deficiente educación, de la falta de espejo y cuanta cosa se le ocurra a personas que generalizan todo. En países de Asia Menor, todavía se continúa con castigos ancestrales. ¿Disminuye el delito? Tal vez algo. Pero en países ‘civilizados’ las víctimas son las castigadas mientras los delincuentes son protegidos. La pregunta que se genera de inmediato es ¿el delincuente tiene idea de que estar en la cárcel pierde años de su vida que son irrecuperables? No, es la respuesta. Le da lo mismo. Muchas veces hasta lo prefiere ya que casa, comida y vestimenta gratis. Eso se lo pagan las víctimas. ¡Quién secuestra no comprende a la víctima! ¡El castigo son solo unos pocos años de cárcel! Habría que revisar las penas y adecuarlas a la realidad sino cada vez tendremos más delitos y más violentos.
Carlos J. Delacroix
DNI 12.877.831