¡Qué nos vienen con la tecnología y la comodidad! Sólo han perjudicado a las relaciones interpersonales. Veamos y recordemos. Hace años tuvimos el servicio con pedido y entrega a domicilio. Los antiguos “gallegos” nos visitaban a la mañana y recogían el pedido de lo que necesitaba nuestra madre. Al rato, venía con el canasto lleno y/o semi vacío sabiendo si se anotaba en la libreta o el pago era al contado. Ahora, alguien ha inventado que un dron lo deje en el domicilio. El pedido fue realizado por Internet, todo anónimo, y de libreta, ¡Minga! Contado anticipado y en forma electrónica. Se terminó el contacto directo con un ser humano, posiblemente agregándole algún comentario sobre el vecindario. Luego, con el tiempo, vinieron los super e hipermercados, con lo que se comenzó con el anoni-mato. Y eso... nos mató. Pero siempre el humano copia a los países de ¿avanzada? ¿Y nuestra idiosincrasia? Será muy bueno para lugares alejados, pero ¿dentro de la ciudad? Si bien sólo nos quedan recuerdos, para nosotros, era mejor... y daba trabajo a muchachos que necesitaban unos pesitos extra. ¿No es triste?
DNI 5.758.275