Señor director:

Trabajar significa hacer algo ya sea para uno o para otros, pero hacer. Se produce una negociación de intercambios de trabajo por dinero. Y todos pujan para obtener beneficios. El empleador quiere lo mejor pagando lo menos posible. El empleado cobrar lo máximo y hacer lo mínimo. Es un “tira y afloja”. Y siempre aparece “el abogado del Diablo”, ya sea el Estado o el sindicato. Los dos, con los sueldos asegurados y los dos medrando con las necesidades de las partes en litigio. Y no arreglan nada. Los sindicalistas, pretendiendo que los trabajadores cobren más, tal vez pensando en su propio ingreso. Es que si los sueldos suben, sus ingresos también. Entonces, se piden cosas fuera de la realidad económica. No se toman en consideración nada de la situación geográfica del país. Estamos en una república de unitarios y no federales. Todo se mide según el centímetro de Buenos Aires y las provincias no existen, salvo para poner dinero y trabajo. El Estado procura que la gente gane mucho dinero para quedarse con más impuestos. Y entramos en la pavada. Igual a los cachorros que buscan agarrarse su propia cola, así estamos nosotros. ¿Y si dejamos de ser cachorros para ser adultos?

Gisela Rodríguez

DNI 11.438.020

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