¡Qué horror! A lo que hemos llegado en ciertas áreas. Si bien en la tecnología hemos hasta cruzado ciertas fronteras y límites, en una ciencia estamos horrorizados. No sabemos si hemos retrocedido o nos han estandarizado. Eso simplemente ha despertado un área de nuestro cerebro donde se guardan los recuerdos. Me estoy refiriendo a aquellos momentos en que, por razones desconocidas / conocidas, debíamos ir al médico. Ese era nuestro médico de cabecera. Era en el que teníamos confianza, que creíamos en él y siempre nos sacaba adelante. Pero las diferencias con el presente son varias. Si bien se ha perfeccionado el diagnóstico en base a la fotografía y derivados, hemos perdido algo importante y hasta trascendental. Estamos valuados en la “billetera”. El médico debe vivir y nosotros también. Así se nos discrimina. Muchos han tenido la ¿virtud? de adivinar nuestra situación, por lo que vestimos. Y caemos en el diagnóstico general. Somos todos diferentes. No hay seres iguales ya que nuestra constitución está sujeta a mil y millones de conflictos e influenciados por modas. Aquello que el médico se tomaba su tiempo para dedicarlo a cada uno de sus pacientes se pasó a “Tome una aspirina y vuelva la semana que viene”. Y “¿qué hago con la fractura?”, “Vea a fulano que se especializa en eso. Buenos días” (Y pase por la caja).
Tatiana M. Flores
DNI 10.944.232