La gente se está cansando de tanta inmoralidad. Haciendo memoria recordamos que un sindicalista que trabajaba en una cervecería pasó a comandar la central obrera y cuando se fue dejó muchos miles de dólares. Un ex camionero se compra una estancia a casi 4 mil dólares la hectárea. Todos los trabajadores del país quieren ser choferes de camiones y/o dirigentes sindicales. Nadie le pregunta nada. Pero cuando no se presenta una declaración jurada a tiempo, se pagan cifras siderales por multa. Aquí hay una de las grandes discriminaciones. Cuando una persona tiene algo que ocultar, casi con seguridad busca la impunidad de una banca. Así tenemos alguien que llevó al país casi a la ruina y hoy es senador. ¿Cuántos cientos de otros han hecho lo mismo? Mientras tanto la población sigue trabajando para el beneficio de unos pocos. Es vergonzoso que en pleno centro de lo más refinado del país que se reúne en Puerto Madero, en restaurantes se le ofrece al comensal un descuento del 10% si no se emite factura. Pero al pequeño bolichero de provincia, por no emitirla, le clausuran el negocio.
Roxana S. Pérez
DNI 29.431.134