Desde Control Comunal atienden los reclamos de los vecinos en lo referente a las obras de empresas de servicio sin finalizar y a la ocupación indebida del espacio público.
Los problemas referentes al espacio público son una constante en las comunas de la Ciudad de Buenos Aires, al punto que con el correr del tiempo, muchos vecinos ya no saben qué acciones tomar para destrabar algunas cuestiones que tiene que ver con el buen vivir.
Sin embargo, con la descentralización emprendida hace algunos años por el Gobierno de la Ciudad, la resolución de problemas ha ido simplificándose al punto de que en la actualidad con un reclamo efectuado llamando al 147, o escribiendo a través de la página de internet del GCBA o del perfil de Facebook de las comunas, las intervenciones llegan con mayor fluidez.
Año fructífero
Según le comentó a El Porteño del Sur la Coordinadora de Control Comunal Matilde Bosters, el 2016 ha sido un año muy fructífero para la Comuna 4 en la que ella opera ya que el alivio para varias de estas cuestiones ha llegado.
Al frente de un grupo de 8 inspectores, Bosters controla que los reclamos efectuados por los vecinos de la comuna tenga pronta respuesta y de esta manera, no haya trabajos emprendidos por las empresas de servicios sin terminar, no haya vehículos mal estacionados o abandonados y que no se ocupe indebidamente el espacio público.
Al respecto, la comunera indicó que durante el año pasado, se atendieron unos 100 casos referentes a obras emprendidas por empresas tercerizadas que trabajan para las grandes compañías de servicios públicos y que no fueron finalizados, así como también se labraron unas 5 mil actas por mal estacionamiento, carga y descarga de vehículos no autorizadas y por obstrucción del espacio público.
Sin embargo, la mayor de las satisfacciones de este grupo es el haber logrado la remoción de nada menos que 700 automóviles abandonados que generaron no menos quejas a lo largo de los cuatro barrios que componen la comuna.
Este dato no es menor ya que dichos vehículos no pueden ser removidos así como así por tratarse de propiedad privada y por eso se debe cumplir con un procedimiento que forma parte de uno de los objetivos que el Gobierno porteño se puso como meta a lograr a lo largo del año pasado.
Estos automóviles provocan preocupación entre los vecinos debido a que no sólo obstruyen la calzada y evitan que los dueños de vehículos que sí se encuentra operativos puedan estacionar sino que, en época de calor, se convierten en depósitos de agua estancada que, con el tiempo, se transforman en posibles criaderos de mosquitos que contagian el Dengue.
Para minimizar los riesgos de multiplicación del virus, los inspectores también atienden reclamos vecinales por depósitos de agua y plagas en terrenos baldíos y casas abandonadas.
Con miras al año en curso, Bosters y su equipo, que agradecen la confianza que los vecinos le otorgan al confiarle sus problemas, tienen como objetivo intensificar la planificación y fiscalización para acortar los tiempos de espera.